Lectores: La derecha es así…

Me vais a disculpar por la expresión pero el análisis «crítico» que hace el  responsable del área económica del PP de Buñol  es de risa. Apañados estamos si éstos son los pretendientes a gobernar el ayuntamiento en un improbable futuro.  Lo que ha hecho Pablo Palmer es ir a buscar información al interventor municipal y montarse unas declaraciones para la prensa donde de lo que sí nos hemos enterado es de la facilidad que tiene para dibujar un irreal paisaje catastrofista donde destacan en sus palabras expresiones como «desastre de gestión municipal», «irresponsabilidad del gobierno», «mala gestión permanente»,  «un gobierno sin rumbo y a la deriva» «tripartito roto y enfrentado». Como se puede comprobar todo un alarde de informe económico propio de aquel que nada interesante tiene que decir a la gestión económica municipal y rellena su inconsistencia económica con calificativos gruesos que  reflejan su frustración como partido que no tiene los votos necesarios para gobernar el Ayuntamiento de Buñol. Y menos mal que  todos saben de sus maravillosas políticas, las que están aplicando en Ayuntamientos y en la Generalitat que es precisamente la de bajar injustamente el salario de los trabajadores públicos y despedir a mansalva.

Es el sello de la política del PP para la crisis,  el impulso para que la crisis la paguen los que menos la deben: los trabajadores. Pues esa es también su frustración, desearían entrar a saco y cumplir lo del déficit cero expidiendo a manos llenas cartas de despido y bajando las remuneraciones. Esa es la única respuesta que tienen  ante su crisis, porque ellos son los que crean la crisis con sus políticas antisociales de recortes con la milonga del déficit económico. Ahora son los recortes salvajes, precedidos antes por los muchos casos de corrupción política que han escandalizado a los valencianos, al resto de españoles y han tirado la imagen externa del País Valenciano a los niveles del bono basura, siendo la Comunidad Valenciana más conocida ya por la corrupción que por la paella. Pero en el suma y sigue de la derecha valenciana estamos viendo estos días cómo ellos solitos, con la complicidad de la más rancia e insolidaria burguesía valenciana, se han cargado el sistema financiero valenciano. Son un verdadero desastre político y  económico y los valencianos lo estamos pagando. Y en cuanto al déficit, lo último que hemos sabido es que el Consell ha contribuido a elevar el déficit nacional junto con Madrid y Castilla-León en más de cuatro décimas gracias a las facturas escondidas que no fueron declaradas hasta el mes de enero pasado y que ha ocasionado que la Unión Europea no se fie de España y nos envíe una inspección de expertos del Euroestat. Ellos, si no lo remedian unas elecciones anticipadas, seguirán siendo los culpables del verdadero déficit, el de la educación con menos profesores y más alumnos por aula, del encarecimiento de los estudios universitarios, el de la sanidad con su privatización, cierre de servicios de urgencias y bajada de la calidad asistencial, el de el incumplimiento de la ley de dependencia, el del impago de las subvenciones sociales y culturales.  Hay materia suficiente para, como ha dicho Gaspar Llamazares, aplicar la ley de transparencia y buen gobierno que pretende aprobar el ejecutivo  y apartar de  los cargos  del Consell y su administración  a quienes han dejado a la  Comunidad Valenciana vacía y sin futuro.

Pero volviendo a la hacienda municipal y su gestión hay que  explicar que el presupuesto municipal para 2012 es  de 8´9 millones de euros. Si el responsable del área económica afirma que en cuatro meses el ayuntamiento ya se ha gastado un millón de euros y esto lo califica de «gastar sin freno», yo le digo que si en cuatro meses se han gastado 1 millón de los cerca de nueve disponibles, seguramente en 12 meses se habrán gastado sólo tres millones, es una simple regla de tres. Pero le duele a Palmer que este gasto se haya hecho en gasto corriente porque él si fuese concejal de hacienda posiblemente suprimiría gran parte de ese gasto corriente, es decir, dejaría de pagar nóminas. Luego aclara que cerca de un millón de euros se deben por el gasto de los cuatro primeros meses del año y que este dispendio se le debe, en su mayoría a los «pequeños comerciantes». O sea, que en cuatro meses el Ayuntamiento ha comprado a los pequeños comerciantes por valor de cerca del millón de euros y no se les ha pagado sus facturas.  Esto no se lo cree el declarante ni  en sueños, es simplemente una falsedad, porque materialmente es imposible que pequeñas empresas hayan facturado al ayuntamiento el ambiguo «cerca del millón de euros» del que habla Palmer.

El concejal de la derecha en cambio se calla el 1.800.00 euros que le debe la Generalitat  a Buñol en concepto de las obras del Plan Confianza y de numerosas subvenciones que no pagan porque han puesto a la Generalitat Valenciana en banca rota. Pero no sólo no pagan al Ayuntamiento sino que tampoco pagan, por ejemplo, a las sociedades musicales como recuerda el presidente de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, Josep Francesc Almeria, quien se lamenta de que la Generalitat «No tiene ninguna previsión ni un calendario de pagos» y que «Cuando acuden a un banco diciendo que tienes un convenio con la Generalitat como garantía se ríen en tu cara».

Pero, ¿qué esconde realmente Palmer en sus declaraciones?, simplemente silencia que si no lo remedia una positiva negociación de la Federación Española de Municipios y Provincias con el gobierno central, seguramente los ayuntamientos que no pudieron presentar su plan de ajuste serán intervenidos por el gobierno reteniendo hasta el 50% del fondo de financiación estatal a los Ayuntamientos. Esto si que sería una verdadera catástrofe económica, y en Buñol fueron el PP y el grupo de tránsfugas quienes votaron no al plan de ajuste municipal, negando a Buñol la posibilidad de gestionar sus cuentas para cumplir con todos los compromisos con los trabajadores, los servicios públicos y las asociaciones locales. El no  del PP en el pleno fue el sí a que el  ayuntamiento pudiera ser intervenido, no dejaron que el gobierno pudiera aprobar un plan de ajuste viable, se lo cargaron y  ellos deberán responder  ante los vecinos de Buñol si al final se llega a materializar la intervención estatal de las cuentas municipales. Esperemos que se pueda remediar, pero la traición a Buñol ya la hicieron el PP y los tránsfugas en el pleno de marzo. Les puede más su frustración de oposición que el servicio a Buñol.

Carlos Xerri Juan, Buñol

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