Arranca en el interior la campaña de recogida de cítricos con la mirada puesta en la climatología y en los precios del producto

Iniciada la etapa otoñal, los agricultores del interior valenciano se encuentran inmersos en la campaña de recogida de cítricos 2012-13. A la espera del devenir climatológico, el campo se muestra ciertamente expectante y optimista, sobre todo teniendo en cuenta la previsible caída de producción en el grupo de las clementinas, principalmente a causa de las heladas.
Como ya adelantó este semanario en su edición impresa, este posible descenso de producción puede repercutir directamente en el precio final de la naranja, dejando en el olvido los precios del año pasado con los que, en algunos casos, no se cubrieron los costes de producción.
Localidades como Turís, Cheste y Godelleta confían en que no se repitan los resultados del año pasado a fin de evitar una nueva debacle en el sector.
Las variedades okitsu, iwasaki, pi 23, oronules y marisol son las que predominan en este inicio de la recolección, a la espera de la llegada de otras como las clemenules.
Otro de los aspectos a destacar es el hecho de que los jornaleros que participan en la campaña de 2012 tienen garantizado un trabajo hasta el cierre del ejercicio, por lo que el sector ayuda de forma directa a aliviar los efectos de la crisis.
Una novedad que se introduce este año en la negociación entre los agricultores y los comercios es el hecho de que el precio deberá quedar fijado en el momento se cierre la negociación, no pudiendo dejarlo abierto a la espera de la evolución del mercado, una práctica habitual que históricamente se ha demostrado como injusta y que popularmente se denominaba «precio a resulta». Esta modificación acontece tras conocerse la sentencia en la que la justicia ha dado la razón al sindicato Ava-Asaja.

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