Javier Costa: «Hay tres ejes que no pueden faltar: la escucha de la palabra de Dios, la celebración y el amor al prójimo»

Javier Costa, nuevo párroco de Chiva. tc.c

Javier Costa, nuevo párroco de Chiva. tc.c
— PREGUNTA: Para aquellos que todavía no conocemos al nuevo párroco de Chiva, ¿quién es Javier Costa Catalán?
— RESPUESTA: Esta es la pregunta de las preguntas; ¿quien soy yo? Dudo que nadie sea capaz de responder, porque somos mucho más que nuestra profesión, o nuestras relaciones familiares, o nuestras ideas e incluso que nuestros actos. Casi siempre nos definimos por etiquetas que no dicen nada de nosotros. Por acercarnos un poco, soy una persona que ha sido profundamente amada en mi debilidad, y eso es lo que más me ha marcado.
— Coméntenos, ¿cómo y cuándo nace su vocación sacerdotal?
— La verdad es que es por puro agradecimiento. Al caer en la cuenta del amor tan grande que Dios me tenía, de cómo todo lo hacía por mi bien, de que no me abandonaba ni siquiera cuando yo lo abandonaba a él, en el fondo es lo que dice el salmo: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?» Y aquí estoy.
— ¿Qué ha sentido al dejar atrás un pueblo como La Pobla de Vallbona en el que ha ejercido como sacerdote durante los últimos 17 años?
— Siempre sientes en primer lugar pena; te alejas de amigos, de hermanos con los que has compartido vivencias íntimas, de personas que has visto crecer en la fe. Pero también una gran paz, que viene de comprobar que todo está en manos de Dios, quien no abandona nunca a quien confía en él
— Cómo ha vivido la celebración de las recientes fiestas patronales de Chiva? ¿Cómo definiría a su gente?
— En primer lugar, con gran curiosidad. En las fiestas patronales un pueblo se muestra como le gustaría ser siempre, y ha sido hermoso: personas que se organizan para colaborar, que les gusta compartir el trabajo y las alegrías, que se respetan extraordinariamente, que cuando surge una dificultad no pierden el tiempo buscando un responsable, sino que se disponen como un solo hombre a solucionarlo.
— ¿Cuáles son las premisas que van a guiar su trabajo al frente de la parroquia de San Juan Bautista?
— Las prioridades están en la Nueva Evangelización; proponer con nuevo vigor y métodos renovados el corazón del Evangelio. En nuestra vieja Europa se ha olvidado lo esencial, y una sociedad que necesita que se le explique lo básico es que tiene graves problemas. En Europa se ha confundido el cristianismo con una ideología o una moral, cuando es algo mucho más hermoso, una experiencia del amor total e incondicional de Dios que cambia el corazón de las personas.
— ¿Ha tenido la oportunidad de conversar con su predecesor, Daniel Juan Tortosa?
— He tenido esa suerte, y me ha trasmitido su gran cariño por la parroquia y por todos los chivanos, al tiempo que me ha ayudado enormemente al mostrarme las razones de todas sus actuaciones, y también aquellos proyectos que no se han podido realizar. Siempre me ha parecido un gran sacerdote, centrado y capaz
— Al margen de su actividad en Chiva, también ha sido nombrado párroco de Cortes de Pallás, Venta Gaeta y El Oro. ¿Cómo va a compaginar todo este trabajo?
— Con la ayuda inestimable de Don Miguel Mateu. Ha estado realizando una labor preciosa en estas parroquias durante los últimos años que tienen que vivir la fe en medio de muchas carencias por su situación geográfica. Desde la parroquia de Chiva se pretende apoyar a estos hermanos, ya que nos ayudamos a llevar las cargas mutuamente.
— ¿Qué mensaje le gustaría hacer llegar a quienes se muestran reticentes a acercarse a la Iglesia?
— El secreto de la Iglesia es que Dios te ama, no es un Dios clemente y misericordioso al estilo de los señores de este mundo, a los que hay que hacer la pelota y obedecer siempre para tenerlos contentos, sino que te ama con un amor apasionado y único, incluso en tus defectos. Muchos piensan en la Iglesia como una organización que da respuestas a preguntas que nadie se ha hecho, o que no necesitan moralismos, ni que les digan lo que tienen que hacer, y el caso es que tienen razón. Pero la Iglesia lo que te ofrece es una experiencia única, la de descubrir que no estás solo en la vida, que hay un Dios que te ama, y que no intenta gobernarte; descansar descubriendo que no todo depende de ti, que el amor de Dios te sostiene en los momentos buenos y en los malos.
— ¿Podemos anticipar que la ayuda a los más necesitados va a ser uno de los ejes de la actividad parroquial?
— Siempre ha sido así en la Iglesia. Hay tres ejes que no pueden faltar: la escucha de la Palabra de Dios, la celebración y el amor al prójimo. Cuando falta alguno de estos ejes la vida de una parroquia se vuelve estéril, y la atención y la escucha de los necesitados es uno de estos ejes irrenunciables.
— Y para cerrar, ¿cuál es la relación que mantiene a día de hoy con los sacerdotes que ejercen en otros municipios de la comarca?
— A algunos los conozco desde hace años, y otros nos vamos conociendo poco a poco. Me parece un equipo de sacerdotes magnífico donde se unen la experiencia, la ilusión, y el deseo de ayudar lo mejor posible a sus pueblos a través de su labor sacerdotal.

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