Opinión: «En defensa del fútbol, del honor de un club y de la verdad», por Paco Zanón

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He meditado mucho si debía o no expresar mi opinión en público sobre lo vivido el miércoles en la Final del Play Off de ascenso a Tercera División RFEF. Desde la reflexión y tras un tiempo de meditación, creo que tanto mis compañeros de junta, como nuestros socios, seguidores y aficionados, merecéis unas declaraciones y manifestaciones públicas por mi parte. Sois muchos los que me preguntáis qué va a pasar y qué podemos hacer. A todos os respondo lo mismo, poco o nada podemos hacer. Eso sí, nadie nos puede hacer callar. Nadie puede privarnos de opinar. Y hoy tras ver las decenas de comentarios, noticias falsas y descalificaciones hacia nuestra afición y hacia nuestro equipo, creo que es momento, al menos, de opinar.

En primer lugar, me gustaría aprovechar para transmitir públicamente mi enhorabuena a toda la plantilla y cuerpo técnico por la temporada que nos han dado.  Ha sido un año histórico que quedará en el recuerdo de todos nosotros. Como presidente y máximo representante de la entidad, cada vez que empezamos una nueva campaña intento trasladar a los jugadores lo que es el CD BUÑOL y lo que esperamos de ellos. Siempre les transmito que nuestro objetivo en la máxima categoría del fútbol regional valenciano es y será volver a competir en liga nacional, si bien, lo que siempre les traslado es que la máxima es intentarlo, darlo todo en cada partido, en cada entrenamiento, en cada jugada y en cada disputa. No rendirse nunca. Y eso señores… eso lo habéis cumplido de sobra.

También quiero agradecer a la afición su apoyo incondicional. Una vez más durante la mayor parte del partido del miércoles, la emoción corría por cada poro de nuestra piel al ver a ese Frente Buñolarra animando sin descanso y escuchando sus cánticos hasta la extenuación.

También me gustaría felicitar el CD Castellón B por su comportamiento antes, durante y después del partido. Somos clubes con una excelente relación y los chicos del filial compitieron como unos jabatos, y junto a los nuestros, nos hicieron disfrutar de un precioso y disputado encuentro de fútbol regional, entre dos equipos que, sin duda, han demostrado durante toda la temporada que merecían el premio de estar en Tercera División.

Reconocer que, si bien creo que nuestra afición es ejemplar y sin duda una de las mejores de la categoría, la actitud de ciertos aficionados no ayuda y hasta nos perjudica. Algunas personas deberían reflexionar y pensar que el fútbol es sólo un deporte y, como tal, existen una serie de principios y valores fundamentales que son los que nuestro club persigue imponer en cada actuación y por los que nuestra Junta Directiva lucha cada día. Algunos de estos valores son el esfuerzo, la superación, la perseverancia, la igualdad, el respeto, la deportividad, la solidaridad, compañerismo y el éxito personal y colectivo, entre otros muchos. Somos conscientes de que el deporte moviliza emociones y sentimientos, pero el insulto, las malas formas, la invasión de un terreno de juego no pueden tener cabida ni en nuestro club, ni entre nuestros seguidores. 

Dicho esto y, como mencionaba con anterioridad, también me invade un enorme sentimiento de indignación e impotencia. Estoy convencido que son los mismos sentimientos que sintieron nuestros aficionados y jugadores y que motivaron las protestas y acontecimientos de los momentos finales del partido. 

La gente que vivimos este deporte sabemos que el fútbol unas veces te da y otras veces te quita. A lo largo de una temporada siempre se hace realidad el tópico de que “al final cada uno está dónde se merece”. Pero lo vivido en la final del Play Off que nos enfrentó al filial del Castellón es inadmisible. Y me explico.  Entiendo y soy consciente de que un árbitro como todo ser humano puede equivocarse y cometer errores. Más, cuando una enorme cantidad de infracciones se cometen a una velocidad trepidante y entre numerosos jugadores que muchas veces dificultan la visibilidad. El árbitro y sus asistentes han de decidir en unas décimas de segundo si existe o no infracción y quién la ha cometido. Hasta aquí creo que todos estamos de acuerdo. Ahora bien, lo que sí es incomprensible es que para esta serie de partidos, en la que los clubes nos jugamos en un solo encuentro el trabajo de toda una temporada de todos los estamentos del club, desde las federaciones no se envíe a árbitros de superior entidad y con la suficiente experiencia, e incluso, que se aporten ayudas de imagénes grabadas como sí se emplean en categorías superiores. En mi opinión, si podemos televisar estos encuentros, también es posible dotar de mayores medios para minorizar los errores en jugadas dudosas o conflictivas. Estoy seguro, de que si se nos pregunta a los clubes, estamos dispuestos a pagar estos medios antes de que nos sucedan cosas como las del miércoles. Y es que para nosotros ya llueve sobre mojado. En la temporada anterior ya fuimos eliminados del play off de ascenso con un penalti a favor no pitado y un gol legal anulado. Pero insisto, que lo del miércoles excede de lo racional y fue inexplicable. 

La mayor parte de los presentes no recordamos algo parecido. Lo que sentimos los aficionados que estábamos viendo el partido en directo y que, hemos podido corroborar en decenas de grabaciones que circulan por las redes sociales fue bochornoso. Voy a intentar centrarme en lo esencial, dejando de lado decenas de decisiones arbitrales que durante todo el encuentro nos hacían percibir que el rasero no era el mismo para ambos equipos. En este sentido, se dieron tres momentos claves que terminaron por sacar de quicio a todo el equipo y a los seguidores de nuestro club. El primero cuando después de 90 minutos de intenso partido, jugando a altas temperaturas, y tras estar nuestro equipo haciendo un esfuerzo titánico treinta y cinco minutos con un jugador menos en el terreno de juego, el árbitro auxiliar señalaba en el electrónico ocho inexplicables minutos de tiempo de prolongación, que finalmente se convirtieron en diez. Con posterioridad, la irritación de nuestros aficionados fue en aumento, al comprobar que con el resultado de empate en el marcador, a nuestros jugadores (caso de nuestro portero Paco) se les sancionaba a las primeras de cambio por supuesta pérdida de tiempo, si bien, con el resultado favorable para el Castellón no se actuaba de la misma forma ante las numerosas pérdidas de tiempo de su cancerbero -que pronto percibió que hiciera lo que hiciera en este sentido no iba a ser sancionado, por lo que se jugó esa primera tarjeta amarilla hasta los últimos compases del encuentro-. Los nuestros pudieron comprobar como ante las numerosas interrupciones provocadas por el equipo rival -entra dentro de lo normal, esto es fútbol y lamentablemente fingir lesiones o infracciones e intentar engañar al colegiado es lo normal y todos los equipos lo hacen-. Como digo, el resultado desfavorable y todas estas acciones fueron aumentando la tensión y el nerviosismo por la impotencia que se apoderaba de todos nosotros, pero sobre todo de nuestros jugadores y aficionados. El clímax de irritación para los nuestros llegó en el último minuto del descuento de la prórroga, cuando inexplicablemente y a escasos metros de la jugada, el colegiado principal anulaba un gol legal a los nuestros que hubiera provocado que la eliminatoria tuviese que resolverse en la tanda de penaltis. Pero lo más incompresible de la acción es que el árbitro no pitó al momento de la supuesta infracción, que sólo vio el colegiado -ni siquiera el asistente levantó la bandera-. No, esto no fue así. El árbitro en un principio no hizo sonar el silbato. Transcurrieron unos segundos sobre la acción inicial entre defensores y atacantes que peleaban por hacerse con el balón cuando cayó a nuestro lateral Amador, que cargaba la pierna para enganchar el balón y enviarlo a la red. Fue en ese momento y antes del chut de nuestro jugador, cuando el árbitro parece que toma consciencia de que el balón va a acabar en gol, cuando emitía rápidamente el pitido invalidando la acción. Algo totalmente inexplicable que me atrevería a calificar hasta de humillante por cómo se produjo. Pero lo más asombroso no terminaría ahí. Lo más sorprendente llegaría cuando ante las inmediatas y comprensivas protestas de los jugadores, uno de los nuestros toca la cintura del colegiado, que se deja caer hacia atrás e inexplicablemente da por terminado el partido por supuesta agresión. Seguramente, el árbitro no cayó en la cuenta de que además de los cientos de aparatos móviles que hoy en día hay en un campo de fútbol, el partido se estaba grabando por varios medios. No cayó en la cuenta de que la acción quedaría grabada para dar fe de su vergonzoso e inexplicable error, pero sobre todo para acreditar que ningún jugador agredió al colegiado como afirmaba y que sus vergüenzas quedarían en entredicho. 

Pero mi indignación no termina ahí y ha seguido creciendo. No sólo porque a pesar de la injusticia de la acción y de los hechos acontecidos no se ha tenido ningún tipo de comprensión por parte de algunos periodistas y medios, la mayoría de la provincia de Castellón, sino porque, además, ayer se publicaba en el medio digital de MARCA, de tirada nacional, con todo lujo de señales y nombres de jugadores, parte del contenido del acta arbitral en una noticia cuyos titulares afirmaban que el partido se suspendió por una agresión al colegiado, dando por probados los hechos, que nunca sucedieron. Protesta sí, agresión ninguna. El colegiado miente y fingió una agresión que nunca se produjo.  Estos hechos, sí que me parecen gravísimos y me resultan indignantes y denunciables, máxime, cuando los propios clubes que disputamos el encuentro, por un problema informático de la aplicación de la federación, no hemos tenido acceso al contenido del acta arbitral hasta la mañana de hoy viernes día 2 de junio. En consecuencia, no puedo más que hacerme dos preguntas, para las que no tengo respuesta. ¿Cómo ha tenido acceso MARCA a esa información incluso antes que los propios clubes? y sobre todo ¿a quién puede interesarle que tal información que además considero totalmente privada se haga pública?  Supongo que es mucho más fácil y sencillo afear a un pequeño y modesto club y a su afición, que reconocer la injusticia que se ha cometido con él una vez más. 

Como bien saben las personas cercanas a mí, en principio, y a pesar de la enorme injusticia que sufrimos y vivimos en directo una vez más, no pensaba hacer ningún tipo de manifestación pública, aceptando que esto es fútbol y como dije al principio, el fútbol unas veces te da y otras veces te quita. Pero este último hecho que me parece gravísimo sí ha sido el detonante de que haga pública mi opinión y mi denuncia.

Deseo manifestar también que si bien, en mi opinión las protestas eran más que comprensibles, nada justifica los posibles insultos al colegiado, ni la invasión del terreno de juego por unos pocos aficionados, si bien, también como dictan las reglas de este juego, estamos seguros de que los nuestros tendrán las sanciones oportunas en base al acta arbitral, así como a las alegaciones que desde el club se consideren oportunas. La siguiente pregunta que como aficionado me hago -y me consta que todos los nuestros se hacen- es: ¿qué pasa con los errores arbitrales tan graves que mandan al tomar viento una vez más el trabajo de todo un año? ¿Porqué no se puede echar atrás una mala decisión arbitral que queda más que patente en las imágenes de las decenas de grabaciones y que tuvo graves consecuencias para nuestra entidad? Máxime cuando aún no ha terminado el partido, que el colegiado suspendió por una agresión fingida inexistente. ¿Por qué en base a la justicia deportiva no se da cómo válido el gol, se acaba el partido y se tiran los penaltis? ¿Porqué no se castiga al colegiado por fingir una agresión y mentir perjudicando tan gravemente a un equipo y manchar el nombre de nuestra entidad? Son preguntas para las que no tengo respuesta.

Una vez dicho todo esto, sí que me gustaría manifestar varias cosas. La primera es que me siento orgulloso de todos mis compañeros de junta que trabajan cada día, de manera desinteresada para que todo esto haya sido posible y que el miércoles se sintieron como cualquier aficionado más, totalmente indignados e impotentes. También siento orgullo de toda la plantilla y del cuerpo técnico que tanto nos ha hecho disfrutar durante todo este histórico año. Habéis hecho historia y os daréis cuenta con el paso del tiempo. Y siento orgullo de esa gran afición que nos sigue cada partido y que nos anima y seguirá animando hasta el último aliento.

También quiero responder a mi hijo, que el miércoles no podía dormir y llorando sin consuelo me preguntaba… Papá, ¿por qué el árbitro ha hecho eso? ¿por qué nos ha anulado el gol si nadie ha tocado al portero? ¡Yo estaba detrás de la portería y no lo ha tocado nadie¡ Y ¿porqué se ha tirado al suelo si nadie lo ha tocado?… y mi repuesta sigue siendo la misma. No lo sé hijo, no lo sé. La vida a veces es así de injusta. Y no llores, sécate las lágrimas porque hoy nos levantaremos y seguiremos intentándolo con más fuerza si cabe. 

Por último, un mensaje a los nuestros. Y es que desde el club y mientras esta Junta Directiva siga teniendo el apoyo de sus socios, seguiremos trabajando sin descanso para hacer más grande si cabe a esta centenaria entidad, tanto en lo deportivo, como en lo institucional. Seguiremos trabajando sin descanso para seguir haciendo historia.

Aleeee Buñol!!!!!!!

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