Visibilización de la mujer y lucha por la igualdad a través del arte en el Feminist-Art de Cheste

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El pasado sábado, 24 de octubre, los túneles del paseo hacia el polideportivo municipal de Cheste se llenaban de arte reivindicativo, de la mano del colectivo de mujeres artistas que protagonizó la acción Feminist-Art, dentro del programa de actividades del Festival Internacional de Street Art Graffitea Cheste, organizado por la concejalía de Cultura y Alien Barrakudas.

“En el mundo del Street Art hay mujeres reconocidas, pero todavía hay muchas mujeres artistas por visibilizar; y este encuentro es una forma de hacerlo, no solo porque todas las participantes somos mujeres, sino porque también estamos lanzando mensajes que tienen que ver con esa visibilización. Yo concretamente he querido reconocer en este muro a la primera aviadora española, María Bernaldo de Quirós. Es mi forma de poner en valor a todas las mujeres que han quedado ocultas a lo largo de la Historia”, explicaba Visa Knowing, una de las artistas participantes. “Aunque este encuentro es de temática totalmente libre, el hecho de que nos unamos sirve para mostrar esa sororidad que existe a nivel de grupo y coincide que en nuestras manifestaciones también aparecen mujeres, aunque con una mirada distinta a la de mujer cosificada”.

Las artistas estuvieron realizando sus trabajos desde las 9:30, hasta el anochecer, sorprendiendo a los viandantes. “La gente nos encuentran de repente cuando pasan por estos túneles con la bici o paseando y está siendo una experiencia muy bonita, porque nos dan las gracias por llenar de arte estas paredes”, añadía la artista. “Agradecemos la oportunidad de estar aquí, el hecho de que los Ayuntamientos se abran a incluir en la fisionomía de los pueblos el arte urbano significa mucho”.

Poesía de asalto

Entre las artistas, el encuentro contó con la participación de la fotógrafa Concha Martínez, y de  María M. Azorín, poeta de asalto. “La poesía de asalto es lo que su nombre indica, poesía que no te esperas, que te asalta. Cazo lo que está por ahí y lo canalizo creando un poema. Quien se sienta frente a mí crea la poesía con su mera existencia y yo la traslado al papel”, explicaba la artista. 

María M. Azorín contaba con un pequeño set formado por una mesa, dos sillas y una máquina de escribir, que utilizaba para redactar sus poemas de asalto, inspirados en quien se sentara delante de ella. “Escribo lo que siento en ese momento, ya que es escritura automática. Sin embargo, sí que es cierto que en general cuando escribo no puedo ocultar que soy admiradora de lo femenino, de la parte creativa del mundo, de lo que se empeñan en matar; también de lo ancestral, de esas abuelas que pasaron guerras, hambrunas, etcétera. Así son mis mensajes”.

Al terminar el tecleo del poema, la artista lo doblaba convirtiéndolo en una figura de origami. “Soy una amante del origami japonés y utilizo como metáfora una de las primeras figuras de las que se tiene constancia: la mariposa. Cuenta la leyenda que muchos amantes, en el origen del origami, se pasaban los mensajes a través de mariposas de papel. Por otra parte es mi guiño hacia mi abuelo, que me enseñó a hacer papiroflexia”, comentaba María. “Una vez finalizada la figura con el poema dentro, puedes escoger quedarte con el envoltorio y no deshacer la mariposa, o deshacerlo para poder leer el poema. Ambas opciones son efímeras, porque si eliges quedarte con la mariposa; el poema será lo efímero, ya que nunca lo verás. De lo contrario, si lees el poema, lo efímero será la figura de origami. Aunque en el fondo yo tengo la creencia de que cuando lees el poema se evapora también, igual que cuando sale volando una mariposa”.

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