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El interior de la provincia de Valencia ha capeado mejor el gran apagón con apenas medio centenar de rescates en ascensores por parte del Consorcio Provincial de Bomberos.
La falta de servicio en la línea C3 de Cercanías de Renfe contribuyó a que no se agravara la situación en las comunicaciones por ferrocarril.
La caída de la red de telefonía y el retraso en su puesta en funcionamiento volvieron ayer a ser el talón de aquiles.
La España despoblada que representan una buena parte de las ocho comarcas del interior de la provincia de Valencia (desde La Hoya de Buñol-Chiva a Camp de Túria pasando por La Ribera Alta, Ademuz, Ayora-Cofrentes, Requena-Utiel, Los Serranos y La Canal de Navarrés) y que representan una buena muestra de la España despoblada, en jornadas como la de ayer ofrecieron numerosas ventajas que se hicieron evidentes durante la caída de la red eléctrica en toda España.
A diferencia de las grandes ciudades y el área metropolitana de Valencia, estas zonas rurales y despobladas demostraron una gran resiliencia y estabilidad, sin que se produjeran incidentes de gravedad en el interior y donde la jornada fue aprovechada por muchos vecinos y vecinas para disfrutar de un día «semifestivo», dado que a pesar de ser día laborable, la tarde fue aprovechada (especialmente al detenerse toda actividad industrial y comercial en toda España) para acercarse a los parajes tradicionales donde comerse la merienda de Pascua del día de San Vicente.
Una de las principales ventajas ha sido su menor densidad de población y por lo tanto su menor dependencia de infraestructuras eléctricas complejas y congestionadas. Esto significa que, en momentos de crisis como el ocurrido ayer, las redes en estas comarcas han sido más sencillas de gestionar y mantener, reduciendo significativamente el riesgo de fallos graves.
Además, su entorno natural y su menor urbanización han favorecido una mayor autonomía energética, permitiendo en muchos casos el uso de energías renovables y sistemas de autoconsumo que han contribuido a la estabilidad del suministro, que en localidades como Buñol se recuperó alrededor de las once de la noche.
También la falta de servicio en la línea C3 de Cercanías de Renfe, destruida por completo tras la DANA del pasado 29 de octubre, contribuyó a que no se agravara la situación en las comunicaciones por ferrocarril.
Medio centenar de incidentes
No obstante y según fuentes del Consorcio Provincial de Bomberos, en todo el área que depende de este estamento se produjeron alrededor de 50 servicios durante la caída de la red eléctrica. La mayoría de éstos fueron para sacar a personas de ascensores y, afortunadamente, ninguna de estas incidencias fue de gravedad.
Desde el Consorcio Provincial han citado como incidentes más destacados durante la jornada de ayer, el incendio producido al restablecerse el servicio en una residencia de ancianos de Alacuás, que se subsanó sin ninguna gravedad; el abastecimiento de carburante para los generadores al Hospital de Requena; así como el incendio de un grupo telefónico en Torrente las reactivación del servicio.
Otra ventaja del interior ha sido la organización municipal, cuyos Ayuntamientos en muchas ocasiones actuaron rápidamente para gestionar y solucionar cualquier incidencia, minimizando el impacto en la vida cotidiana. Algo que se constató en municipios como Utiel, donde el Ayuntamiento convocó una reunión del CECOPAL de la localidad tras el apagón, mientras el Centro de Coordinación de Emergencias establecía la Situación 0 del Plan Territorial de Emergencias.
Así como el Ayuntamiento de Buñol, cuya alcaldesa ha informado de los servicios prestados tales como el auxilio a una persona que requería ayuda de un generador para alimentar su máquina de oxígeno.
Las comunicaciones volvieron ayer a ser el talón de aquiles.
Sin embargo, el talón de Aquiles de nuevo volvió ayer a ser la caída de las comunicaciones y la tardanza en su restablecimiento, que ya se puso de manifiesto durante la DANa, donde en algunos casos se tardó varios días en recuperar el servicio telefónica; y que ayer quedó de nuevo en evidencia, algo de lo que debían de tomar buena nota muchas de nuestras Administraciones.

Rescate en un tren entre Picaña y Xirivella
Desde la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia ya informaron ayer que debido al apagón se habían intensificado las actuaciones de la Guardia Civil en sus cometidos de preservar y garantizar el libre ejercicio de derechos y libertades; además de incidirse en la necesidad de atender solo a canales oficiales. También han informado que debido al apagón se evacuaron a unas 390 personas que se habían quedado en el tren entre las 16,30 y las 21,00 horas entre las localidades de Picaña y Xirivella, para lo que se montó una línea con cuerdas para facilitar la bajada y se movilizaron autobuses de la EMT para trasladarles hasta Joaquín Sorolla.
En resumen, las comarcas del interior de Valencia no solo ofrecen habitualmente un entorno más tranquilo y saludable, sino que también demostraron ayer ser más resistentes ante la caída de la red eléctrica, garantizando la seguridad y el bienestar de sus habitantes sin incidentes de gravedad, algo que pone en valor la importancia de fortalecer y valorar estas áreas, que representan un pilar fundamental para la estabilidad y sostenibilidad del territorio valenciano
(Información en proceso de elaboración).

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