El Partido Popular de Buñol ha lamentado lo que considera “el caos organizativo del tripartito en numerosos eventos y los episodios de violencia acaecidos durante las fiestas patronales que están dañando la imagen del municipio y la posibilidad de utilizar el turismo como elemento dinamizador y generador de empleo en nuestro pueblo”.
Para el PP, este grave problema organizativo del gobierno a tres bandas —EU-PSOE e IAB— ha dado lugar “a un mal reparto de los libros de fiestas que no han llegado a todas las casa, a errores en el horario del Mano a Mano, al anuncio de actuaciones como la de Carmina Burana a pesar de conocerse con mucha antelación que no se iba a producir o a la programación de actuaciones para niños en horario nocturno y en emplazamientos como el auditorio que no es el más apto para la accesibilidad con carritos”.
“La falta de diálogo y autismo del tripartito ha provocado también que no se consultara al Club Deportivo Buñol la fecha de presentación del primer equipo, programándola el Ayuntamiento un viernes, mientras que el propio Club la fijó para el martes. Además, la concejalía de Deportes propuso que se jugara un amistoso con el equipo de San Miguelito de Panamá, partido que ya se sabía a la fecha de la publicación del libro de fiestas que no podría jugarse. No obstante, lo más grave es que los errores de planificación, la descoordinación y el caos organizativo del tripartito están abocando a Buñol a convertirse con la Fiesta de la Tomatina en el paraíso del botellón y de la fiesta salvaje sin control, como lo certifican las reyertas y la brutal agresión de un senegalés empujado por el puente de San Luis abajo”, añaden desde la oposición.
Llegados a este punto, desde el PP se ha calificado como lamentable y triste que al gobierno (EU-PSOE-IAB) se les haya ido de las manos “una fiesta que podía ser utilizada como escaparate de un pueblo como Buñol que antaño era conocida como la Suiza Valenciana al poseer unos magníficos parajes naturales, las mejores bandas de la Comunidad Valenciana y uno de los castillos más bien conservados. Sin embargo, con la política del tripartito se está asociando a Buñol a un turismo de desmadre y fiesta muy salvaje en el que todo vale—como acontece en la noche anterior a la Tomatina—, que nos cuesta dinero a los buñoleros y que entorpece la creación de empleo a través de un turismo que repercuta verdaderamente en los establecimientos comerciales, empresas de Buñol y Ayuntamiento”.

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