
A pesar de que los nervios hicieron acto de presencia y de que los visitantes dispusieron de una buena oportunidad en el primer acto para reducir la desventaja, el marcador no se movió en los primeros 45 minutos.
Tras la reanudación, el partido trascurrió como más le convenía al conjunto local, hasta que en la recta final del mismo Charly marcó el tanto que certificaba la fiesta sportinguista.
La afición estuvo a la altura y acompañó al equipo en este partido que ha quedado para la historia.

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