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Carles Peris: “A pesar de la magnitud de las lluvias hemos de estar satisfechos en general porque teníamos mucho temor de las consecuencias del temporal”.
Las fuertes lluvias de los últimos dos días dejan un balance general muy positivo para el campo valenciano a excepción de algunas zonas donde cayó pedrisco de forma muy localizada y en cultivos como el arroz pendiente de segar o las hortalizas que son sensibles al exceso de agua y humedad, según informa La Unió Llauradora i Ramadera.
Hasta seis estaciones meteorológicas de la Comunitat Valenciana han tenido registros pluviométricos superiores a los 200 litros/m2. Sin embargo, las precipitaciones han caído de forma beneficiosa, espaciadas y sin causar daños destacables, además de suponer un aporte de agua muy positivo para el campo y el medio natural. Incluso en algunas zonas o localidades las lluvias han sido prácticamente testimoniales y los agricultores se han quedado esperando su llegada de una forma más generosa.
Las lluvias de estas últimas horas suponen además un ahorro de los riegos con la energía eléctrica al alza y la recarga de las reservas hídricas (embalses y acuíferos), así como una regeneración de los pastos y de las balsas para la ganadería extensiva que evitará posibles problemas de suministro hídrico. También las lluvias limpian los árboles ante posibles plagas o enfermedades.
Los únicos problemas destacables hasta el momento son posibles arrastres de tierras en algunas zonas donde se acumularon mayores precipitaciones y algunos daños localizados en infraestructuras agrarias (márgenes, caminos o riego por goteo), la paralización de las tareas de recolección de los diferentes cultivos (cítricos, caqui, uva, almendra) y posibles daños en el arroz pendiente de segar o en las hortalizas anegadas, así como el granizo pero que cayó de forma muy localizada en algunas localidades de la Plana Baixa con daños poco destacables aunque se suma en algunos casos a los ya ocurridos en julio.
Habrá que ver no obstante cómo afecta al arroz este exceso de humedad y comprobar si el nivel de agua embalsada ha afectado a las espigas o al grano. En el caso de las hortalizas un exceso de humedad puede provocar problemas de asfixia radicular y dificultar la comercialización posterior.
Para cultivos de regadío como cítricos y caquis las lluvias mejorarán el calibre de la fruta y en otros de secano como la almendra o el olivar servirán para paliar la falta de agua tras un verano con escasas lluvias por el interior.
“A pesar de la relevancia y magnitud de las lluvias hemos de estar satisfechos en general porque teníamos mucho temor acerca de las consecuencias del temporal. Han sido al final unas lluvias útiles y seguras, sin episodios extremos que pudieran provocar demasiados destrozos en el campo. Son por tanto muy bienvenidas excepto daños muy puntuales o zonas muy localizadas”, señala Carles Peris, secretario general de La Unió.

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