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Conforme van pasando los días se van conociendo situaciones y episodios que durante la trágica noche del martes pasado se vivieron en muchos lugares afectados por la DANA, entre ellos muchas de las heroicidades por parte de miembros de los cuerpos de seguridad el Estado, Guardia Civil, Policía Local e incluso por parte de particulares; que se llevaron a cabo a lo ancho y largo de nuestros pueblos y términos municipales afectados por la mayor catástrofe de nuestra historia reciente.

Este es el caso de muchos miembros de la Guardia Civil destinados en los pueblos del interior por donde discurrió la riada, y en concreto el de dos guardias civiles destinados (y a su vez vecinos) de Chiva: el cabo David Múgica y el teniente Christian Lacalle, quienes se convirtieron en auténticos ángeles de la guarda para muchos de sus convecinos al recorrer las calles convertidas en ríos de la zona más afectada del municipio para socorrer, especialmente, a los más necesitados debido a sus problemas de movilidad.
Unos miembros de la Guardia Civil quienes también han querido subrayar «la ayuda durante esa tarde y noche fatídica de algunos paisanos, que se jugaron también el tipo como nosotros ayudando a sus convecinos».
Ellos pudieron ayudar a muchos vecinos poniendo en serio riesgo sus vidas por momentos; pero si un caso es todavía más estremecedor es el de un Guardia Civil (que prefiere que ocultemos su nombre) que acudió junto a varios compañeros al fatídico punto de la Autovía A3 entre Buñol y Chiva para ayudar a los cientos de personas allí atrapadas en sus vehículos y que casi perdió la vida en el intento al ser arrastrado por las aguas.
«El agua lo arrastró y se lo tragó. El agua, el barro, las piedras le entraron por la boca; y durante un momento el agua hizo una ola y consiguió sacar un brazo y agarrarse a un hierro para sacar la cabeza y respirar. Salvó la vida de milagro», como ha relatado uno de sus compañeros que ha vivido muy de cerca la tragedia.

«Estuvo ayudando a todos los conductores atrapados en la trampa mortal de la Autovía A3 en la que se convirtió el tramo entre Chiva y Buñol bajo el viaducto; en el que se quedaron atrapados cerca de tres cientos vehículos; y durante un momento la corriente era tan intensa que pudo con él y se lo llevó, salvó la vida de milagro», reitera el compañero.
«Esto sucedió sobre las siete de la tarde, en pleno momento de la riada, cuando corría un auténtico río por la Autovía en la que ha habido personas fallecidas», tal como describe.
Gracias a sus esfuerzos y a poner en riesgo en sus vidas, fueron más de 130 las personas que pudieron ser atendidas la noche del martes en Buñol. Personas que fueron acogidas por el Ayuntamiento de la localidad en la Sala El Mercado.
Sin embargo, el propio Guardia Civil consultado por tucomarca.com no quiere atribuirse ningún mérito y asegura: «me mojé, salí, me vine para casa y me duché. Y al día siguiente a trabajar, no le quise dar más vueltas». Una experiencia límite la vivida en un tramo de la autovía A3 convertido en un auténtico drama, «en el que intentamos ayudar a la gente; hicimos lo que pudimos».

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