Fotogalería: Miguel de Molina ya es Hijo Adoptivo de Buñol a título póstumo, el pueblo que le acogió y le devolvió la esperanza en uno de los momentos más difíciles de su vida

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Alejandro Salade Belando, sobrino nieto del artista y director de la Fundación Miguel de Molina, recogió el reconocimiento en nombre de su familia en un emotivo acto celebrado en la Sala Raga.

Buñol ha saldado este jueves una deuda con su historia y con uno de los artistas más universales de la copla española. Miguel de Molina ya es, a título póstumo, Hijo Adoptivo de Buñol, un reconocimiento con el que el municipio ha querido agradecer el vínculo que el artista mantuvo con la localidad, donde encontró refugio tras ser perseguido y represaliado por su homosexualidad y su manifiesta ideología de izquierdas al acabar la Guerra Civil Española y vivió una de las etapas más humanas y felices de su vida, rodeado del cariño y la solidaridad de sus vecinos.

La Sala Raga ha acogido el acto institucional, celebrado esta semana, en un ambiente cargado de emoción y memoria. El reconocimiento ha sido recogido por Alejandro Salade Belando, sobrino nieto del artista y director de la Fundación Miguel de Molina, quien no ha podido ocultar su emoción al recibir un homenaje que, según ha expresado, supone también un reconocimiento al afecto que Buñol brindó siempre a su tío tras ser apalizado, perseguido y desterrado por el franquismo.

La ceremonia ha contado con un cuidado acompañamiento musical a cargo de David Soliva, al piano, y Enrique Abargues, al fagot, quienes han interpretado algunas de las coplas más representativas del repertorio de Miguel de Molina, creando una atmósfera especialmente emotiva.

Tras la bienvenida de la alcaldesa, Virginia Sanz, el historiador local Pepe Abargues, profundo conocedor de la figura del artista, ha sido el encargado de presentar el acto. Posteriormente han intervenido las investigadoras Stéphanie Demange, de la Université de Toulon, y Laurie-Anne Laget, de la Sorbonne Université de París, quienes han profundizado en la trayectoria artística y personal de Miguel de Molina, prestando especial atención al periodo que pasó refugiado en Buñol.

Uno de los momentos más solemnes de la tarde ha llegado con la lectura del acuerdo plenario por el que se concede el título de Hijo Adoptivo, realizada por la concejala de Cultura, Tamara Díaz, antes de que la alcaldesa hiciera entrega del diploma acreditativo a Alejandro Salade Belando. En sus palabras de agradecimiento, el representante de la familia recordó el profundo cariño con el que Miguel de Molina evocó siempre su estancia en Buñol, una localidad donde encontró paz, dignidad y afecto en un momento especialmente duro de su vida.

La nota más entrañable la puso Pepe Abargues con un recorrido por el diario de cerca de ochenta páginas que el artista escribió durante su estancia en Buñol. A través de sus anotaciones, el historiador acercó al público la vida cotidiana de Miguel de Molina: sus paseos por el término municipal, las excursiones, las amistades que forjó, la relación con su familia y la estrecha convivencia con los vecinos, reflejando la felicidad y la serenidad que el coplero encontró durante aquel exilio interior.

Buñol no solo reconoce la dimensión artística de Miguel de Molina, sino también la profunda huella humana que dejó en el municipio. El acto ha sido un ejercicio de memoria, gratitud y justicia histórica hacia una figura imprescindible de la cultura española, cuyo recuerdo permanecerá para siempre unido a la historia de la localidad que le abrió sus puertas cuando más lo necesitaba. Informa, Pilar Ferrer.

Fotos: P. Ferrer

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