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Condenan a un joven (que ahora tiene 30 años) a cuatro años de internamiento por abusos cometidos a un niño de ocho años en Buñol ocurridos en el año 2010.
La víctima no quería denunciar pero decidió hacerlo 14 años después cuando se enteró de que el agresor tenía contacto con otros niños de colegios y entidades sociales con los que colaboraba.
El Juzgado de Menores número 2 de Valencia ha condenado a un joven (que ahora tiene 30 años de edad) por agredir sexualmente a un niño de ocho años en Buñol «a cuatro años de internamiento en régimen cerrado seguido de un año de libertad vigilada con contenido abierto, pero que en todo caso deberá incluir contenido afectivo sexual; además, como medida accesoria (…) la obligación de someterse a programas formativos de educación sexual y de educación en igualdad, debiendo indemnizar al perjudicado», tal como recoge literalmente la sentencia a la que ha tenido acceso tucomarca.com.
Los hechos ocurrieron en el año 2010 cuando la víctima acudía «regularmente a clases de natación en la piscina municipal de Buñol. Uno de los días, el niño tardó más que el resto del grupo en ducharse y cambiarse y se quedó el último en las duchas del vestuario». La circunstancia fue aprovechada por el agresor, entonces menor de edad ya que contaba en ese momento con 16 años, «quien con ánimo de satisfacer sus deseos lúbricos, se dirigió al cubículo de ducha en que se encontraba la víctima se puso frente a él impidiéndole la salida y le preguntó si quería jugar un poco. El niño le dijo que no, pero el agresor le dijo que se lo iba a pasar bien, lo agarró con fuerza del brazo y lo llevó a otro cubículo de las duchas más alejado de la puerta. Allí, le hizo ponerse cara a la pared y le dijo que se estuviese quieto. El niño obedeció por cuanto se quedó bloqueado ya que era una persona que le doblaba la edad», según se recoge en la sentencia.
Tras cometer la agresión sexual con penetración, el agresor amenazó al niño con que no lo contara: «esto no se lo puedes contar a tus padres ¿me lo prometes?, insistiendo hasta que el niño dijo que sí. Y antes de irse le dijo ‘recuerda, eres un niño bueno y los niños buenos cumplen sus promesas'», tal como se detalla en la sentencia, algo que la víctima no hizo hasta marzo de 2023, cuando se lo contó a sus progenitores al enterarse que el joven que le forzó cuando tenía 8 años tenía contacto con un colegio religioso donde, al parecer, la dirección había recibido quejas por parte de algunos alumnos; así como que también tenía relación con otras entidades sociales del municipio.
La sentencia también recoge que la víctima, «como consecuencia de estos hechos, a lo largo de los años, ha sentido soledad, dolor, tristeza, culpabilidad e inseguridad en sus relaciones sociales, sentimentales y familiares; ha tenido pesadillas recurrentes, abandonó la natación y durante su vida ha evitado hacer uso de vestuarios cuando realizaba actividades deportivas. Hasta el año 2018 no fue capaz de verbalizar lo que había vivido y hasta marzo de 2023 no se lo contó a sus progenitores. De marzo a julio de 2023 recibió tratamiento psicológico y denunció estos hechos ante la Guardia Civil el 20 de marzo de 2024».
Denuncia en el cuartel de Buñol
Como consta en la sentencia, el 20 de marzo de 2024 el joven agredido acudió al cuartel de la Guardia Civil de Buñol para denunciar al pederasta, sin embargo el ahora condenado no lo reconoció en su día y sólo confesó la agresión sexual en el juicio, en el que fue acusado por la Fiscalía de Menores de un delito de abuso sexual conforme al Código Penal vigente en 2010.
Puestos en contacto desde tucomarca.com tanto con la víctima como con investigadores de la Guardia Civil, ambos sospechan que el agresor sexual podría haber sometido a abusos sexuales a más menores.

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