El Hospital de Manises advierte que una dieta deficiente puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

Dolor en el centro o el lado izquierdo del tórax, sensación de ahogamiento, opresión en el pecho, molestias intensas en el brazo, espalda y mandíbula, sudoración intensa y falta de aire. Esta es la sintomatología típica de un infarto y una de las enfermedades isquémicas del corazón que contribuyen a convertir este tipo de patologías en la primera causa de mortalidad en la Comunidad Valenciana. “Los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares son la consecuencia de obstrucciones en las arterias que impiden que la sangre fluya correctamente”, explica Josep Navarro, jefe de servicio de cardiología.

Esta obstrucción arterial puede deberse a factores intrínsecos, relacionados casi siempre con la carga genética y los factores externos, que son modificables. “Entre éstos últimos, se encuentra la alimentación, variable que se está viendo afectada por la crisis económica”, asegura el doctor.

Desde el Servicio de Cardiología del Hospital de Manises se ha detectado que muchos pacientes con problemas cardiovasculares habían empeorado sus hábitos alimenticios debido, principalmente, a los precios de los alimentos cardiosaludables. “Hemos visto como han aumentado los casos de pacientes a los que, tras recomendarles una dieta equilibrada por sus problemas de corazón, nos han asegurado que cada vez les es más complicado, por cuestiones económicas, tener una buena alimentación”, asegura Navarro

Y es que, la dieta mediterránea, caracterizada por el consumo de vegetales, fruta, legumbre, aceite de oliva, vino, pescado y carne es, cada vez, más inalcanzable para las personas sin recursos. En palabras del cardiólogo, “esto está llevando a que se esté comiendo peor con el consiguiente riesgo para la salud”

El estrés como desencadenant

Si a esta coyuntura, además, se le añade el estrés, la situación empeora. “Aunque no se trata de un factor de riesgo como tal, el estrés es un factor desencadenante del infarto. La mala alimentación, sumada a este estado de ánimo, hace que las previsiones de accidentes cardiovasculares empeoren notablemente”, asegura el cardiólogo. Además, existen otros factores modificables que hay que tener en cuenta como el colesterol y el azúcar, el tabaquismo y la falta de ejercicio. “Se trata, en definitiva, de cambiar el estilo de vida. Controlar que el colesterol y el azúcar estén en niveles normales, evitar las grasas, disminuir el consumo de carne roja y comer más pescado y alimentos desnatados”, aclara Navarro.

En cuanto a los factores no modificables, la carga genética juega un papel muy importante. “Si tenemos un familiar de primer grado (padres o hermanos) que hayan padecido una cardiopatía isquémica precoz, tenemos más posibilidades de desarrollar un problema de este tipo, por lo que es importante llevar cierto control de nuestra salud”, explica el cardiólogo de Manises.

Llevar una dieta equilibrada, evitar el sedentarismo, el tabaco y el alcohol y controlar nuestros niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos a partir de la mediana edad, son las claves para prevenir un futuro problema cardiovascular.

Un área para el tratamiento integral del corazón

Para atender la patología cardiaca de manera integral, el centro hospitalario cuenta con un Área del Corazón, que se prevé que realice un centenar de angioplastias a pacientes que han sufrido un infarto. Se trata de pacientes que llegan al Hospital de Manises a través del denominado Código Infarto, “un circuito de atención rápida, que permite que cualquier persona que sufra un infarto sea tratado por el equipo de hemodinamistas de Manises para intervenir la arteria dañada”, explica el doctor Navarro.

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