La Banda Ciudad de Burgos y la «Santa Cecilia» de Macastre protagonizan un gran concierto juntas

Entrega de la placa conmemorativa de la expedición burgalesa al director de Macastre. tc.c
Entrega de la placa conmemorativa de la expedición burgalesa al director de Macastre. tc.c

Tal como publicó este semanario en su edición impresa, el primer fin de semana de marzo ha sido ciertamente intenso en Macastre, tanto en lo musical como en lo estrictamente social. La visita de la Banda Ciudad de Burgos a la población ha marcado la agenda de la SM «Santa Cecilia», así como de los vecinos que gustan de la música de banda.

En lo musical, la Casa de la Cultura fue el escenario elegido para el desarrollo del concierto conjunto ofrecido por ambas agrupaciones y que tuvo su precedente el pasado mes de julio, fecha en la que la «Santa Cecilia» de Macastre visitó Burgos para actuar en el espectacular Arco de Santa María.
La primera agrupación en actuar en una abarrotada Casa de la Cultura fue la Banda Ciudad de Burgos. Bajo la dirección del buñolense Carlos Outón Benito, los músicos burgaleses pusieron en atril el pasodoble Paco Molero, para continuar con Ireland, de Robert Smith; Alvamar, de James Barnes; Coliseum, de Hugo Chinesta; y The Legend of Maracaibo, de José Alberto Pina.
El público no dudó en ovacionar a la agrupación invitada, premiando así la gran actuación realizada sobre el escenario.
Como recuerdo de su paso por Macastre, la Banda Ciudad de Burgos entregó una placa con la imagen de la catedral al director Eduardo Carrascosa, quien la recogió en nombre de los anfitriones.
La segunda mitad comenzó con un respetuoso minuto de silencio en recuerdo al coralista y ex secretario de la entidad, José Luis Vicó, quien falleció de forma inesperada semanas atrás.
Tras este sentido gesto, la «Santa Cecilia» de Macastre, guiada por su director titular Eduardo Carrascosa, interpretó el pasodoble Sant Pau, de Salva Luján, para seguir con la Iliada, poema descriptivo para banda del mismo compositor. El cierre de la gran actuación lo puso El Agua Prodigiosa, de Martínez Gallego, una pieza que gustó muchísimo al respetable y que dejó un buen sabor de boca en esta intensa tarde de música.
En lo social, músicos, directivos y simpatizantes de una y otra entidad disfrutaron el sábado de la paella al mediodía y de una suculenta torrà de embutido y carne. La jornada se cerró con una concurrida verbena en la carpa.

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