
Las variedades que más merma han registrado son las uvas blancas y en tintas (15 % con respecto al pasado año), mientras que el moscatel también ha producido menos kilos, pero gracias a las nuevas plantaciones que ya han producido no se notará excesivamente la bajada de producción.
En cuanto a la sanidad de los racimos, este año ha sido inmejorable principalmente en la variedad moscatel, donde la maduración ha sido excelente. Según el enólogo de la bodega «La Baronía» de Turís, Joan Picó, «esta variedad es la que mejor se adapta a nuestro clima y terreno, ya que es la que mejor se aclimata a la sequía y el calor».
En cuanto al resto de variedades, la sanidad ha sido muy buena, al igual que su maduración y tan sólo se ha visto una pequeña deficiencia en la concentración acidada en las uvas blancas. Con respecto a las tintas, más que la sequía les ha influido las elevadas temperaturas y el salto térmico (diferencia de temperaturas entre el día y la noche).
Todo eso ha provocado que la maduración no sea la mejor en piel y semillas, pero en cualquier caso no afectará a la calidad, ya que son deficiencias menores que se pueden corregir con las nuevas tecnologías que se aplican en la bodega.
Unas nuevas tecnologías que principalmente se centran en la renovación de los equipos de frío de última generación adquiridos este año por «La Baronía». Con ellos se podrá tener un control sobre las temperaturas de fermentación y así facilitar el tratamiento del mosto.

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