Las importaciones citrícolas baten un nuevo récord histórico al crecer un 15% y Sudáfrica copa ya el 44%

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AVA-Asaja pide a la UE “coherencia con su estrategia De la Granja a la Mesa”

Las importaciones de cítricos procedentes de países terceros con destino a la Unión Europea (UE) batieron en 2020 –de enero a octubre– un nuevo récord histórico con un montante de 2.198.146 toneladas, tras incrementarse un 15,4% respecto al mismo periodo del año pasado, según revela un estudio de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) elaborado a partir de los datos de Eurostat y del Ministerio de Agricultura.

Sudáfrica se consolida como el primer país exportador de cítricos a la UE gracias a las ventajas comerciales que le otorga el acuerdo firmado en 2016 y ya copa el 44% de las importaciones totales. Las 968.640 toneladas enviadas durante 2020 arrojan un aumento del 24,8% en comparación con la campaña precedente. El crecimiento se produce especialmente en mandarinas tardías, que coinciden con las variedades tempranas valencianas, tras triplicar su superficie en una década.

El informe de AVA-Asaja también destaca la segunda posición de Egipto, con 334.354 toneladas enviadas –un 16% más que en 2019– debido a la plantación de miles de hectáreas de naranjas impulsada por la presa en el río Nilo. Turquía, cuyas importaciones citrícolas encendieron las alarmas del sector este enero por la detección de hasta 57 lotes con materias activas fitosanitarias prohibidas en la UE, pulverizó sus registros en 2020 al crecer un 49,5% y alcanzar las 190.294 toneladas. Por el contrario, descienden sus cargamentos Marruecos, debido al considerable descenso de producción, y Argentina, en este caso a raíz de la prohibición de la UE de la importación de limones y naranjas tras contabilizarse 133 interceptaciones de plagas y enfermedades de cuarentena en sus mercancías.

AVA-Asaja pide a la UE “coherencia con su estrategia De la Granja a la Mesa porque está firmando acuerdos comerciales con países terceros que fomentan la sustitución de los alimentos de proximidad por importaciones foráneas que generan un mayor impacto medioambiental. De nada servirá elevar las exigencias a los agricultores europeos si al mismo tiempo Bruselas incentiva la tremenda contaminación que emiten los envíos citrícolas que vienen desde más de 10.000 kilómetros y la competencia en condiciones desleales tanto en el uso de sustancias fitosanitarias que están prohibidas aquí como en el cóctel de residuos que necesitan aplicar a los frutos para evitar podredumbre durante el transporte de ultramar”. Informa, Luis Ibáñez.

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