
Esta es una de las explicaciones que ofreció Luis Santamaría al nutrido grupo —más de medio centenar de vecinos— que días atrás se trasladó a Valencia para protagonizar una concentración de protesta ante el inminente inicio de las obras y en la que se desplegó una gran pancarta pidiendo la dimisión del alcalde, Joaquín Masmano (EU).
«Justo tras la concentración, tuvimos la oportunidad de charlar con el Subdelegado del Gobierno de forma amable y distendida a fin de conocer los pormenores de este proceso. Como se nos explicó, la Subdelegación de Gobierno no tiene competencias parar el inminente inicio de las obras, pues es una cuestión que compete directamente al alcalde y al Ministerio de Fomento», tal como han explicado desde el colectivo «No al túnel».
Atendiendo a la preocupación de los vecinos, «Luis Santamaría nos sugirió que redactáramos un informe jurídico en el que se detallen los perjuicios que puede causar a vecinos y comercios de la zona el inicio de las obras de construcción del túnel. Éste se remitiría posteriormente al Ministerio a fin de que sus técnicos tengan en consideración las repercusiones de la obras y se replanteen su aplazamiento hasta buscar otra alternativa».
A la espera de que los trámites burocráticos den sus frutos desde No al Túnel se considera que «es el momento de que los vecinos que se sientan engañados por el alcalde y aquellos otros que quieran parar esta barbaridad urbanística salgan a la calle para apoyar las protestas, dejando de lado los colores políticos».
Otro de los caminos elegidos para lograr la implicación vecinal ha sido el reparto de panfletos informativos «en los que se recogen las numerosas contradicciones del equipo de gobierno en torno a este asunto y en el que, además, se insiste nuevamente en la petición de dimisión de Joaquín Masmano», a quien consideran «el principal responsable de la situación que se vive en estos momentos en la población; un responsable al que hay que unir al entonces edil socialista Aurelio Palmer que fue quien inició todo este lío cuando era concejal de Urbanismo y que llevó adelante el proyecto de manera oscurantista y por supuesto sin contar en ningún momento con el criterio de los vecinos».

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