
La principal técnica empleada es la denominada del palillo en la que miles y miles de pequeños papeles son enrollados hasta conseguir la forma abullonada de paneles y alfombras. Para ello, los falleros necesitan una enorme dosis de paciencia y cientos de horas de trabajo. A ello se le suma el ingenio, la originalidad, la purpurina, los colores… Con una temática muy variada dependiendo de si el carro era infantil o mayor.
Estas carrozas no dejan indiferente a aquellos que tienen oportunidad de admirarlas dada su excelente composición y su belleza que no se logra con las técnicas modernas. Es por este motivo que vecinos de las poblaciones de alrededor y comisiones festeras de otras poblaciones se desplazan hasta Cheste para posteriormente alquilarlas.
Desde estas enormes carrozas en las que las falleras de ambas comisiones están subidas se tiraron caramelos y regalos a los miles de personas congregadas en la calle, principalmente niños que disfrutaron de este día grande de la fiestas en honor a San José.

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