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El primer teniente de alcalde y concejal de Servicios y Obras Municipales del Ayuntamiento de Buñol, Sergio Galarza, ha confirmado que este próximo lunes, 2 de febrero, está previsto que se inicien las obras de reurbanización integral de la calle Gómez Ferrer, que fue dañada por las lluvias en junio de 2024 y que desde entonces ha permanecido cortada para la circulación en varios de sus tramos.
Tal como ha explicado Sergio Galarza, «las obras cuentan con un presupuesto de 846.000 euros, que correrán a cargo del Pla Obert de Inversiones de la Diputación de Valencia, así como con un plazo de ejecución de seis meses que se acometerán por fases, por lo que se estima que los trabajos finalicen a principios de agosto».
Sergio Galarza ha adelantado que este lunes «se traerán las vallas y se empezarán con las acometidas de agua externas para poder picar la calle sin problemas; unas acometidas que irán por fuera para que cuando piquen no haya fugas. El miércoles traerán ya la maquinaria y se pondrán a picar desde el cruce de la Plaza Central hacia abajo, hacia la calle actor Rafael Rivelles. Esa será la primera fase y la segunda fase ya será hasta el final. La estimación de los trabajos es de seis meses, por lo que en teoría a primeros de agosto tendrían que estar acabados», en palabras del responsable municipal.
«Después está previsto que se acometa el tramo desde la calle Hernán Cortés con Facundo Tomás, para que el agua que cae en correntía por la calle se recoja por ahí», ha añadido Sergio Galarza, quien ha destacado que todos los servicios «serán nuevos: se va a cambiar todo, tanto las tuberías de agua, las acometidas y se van a poner las redes pluviales y las redes residuales separadas».
Respecto al tiempo de demora en el inicio de estas obras que han mantenido cortada la calle intermitentemente desde junio de 2024, el concejal lo ha atribuido «a lo que ha costado hacer el proyecto. Lo que se ha tardado primero en hacer los estudios y después en hacer el proyecto. Un proyecto que posteriormente se llevó a la Diputación de Valencia, que tuvo que dar el visto bueno. Y la Confederación también tuvo que dar el visto bueno para verter al barranco. Y luego hay unos vecinos que han tenido que dar su autorización para dejarnos pasar por sus parcelas».
“Ha sido un espera larga, porque las cosas que están bien hechas cuesta más tiempo que las que se hacen mal», ha recalcado Sergio Galarza, quien ha reiterado «que, después de muchos meses de espera tras la realización del proyecto y de más esperas por el tema de la burocracia, tanto de la Diputación como de la Confederación, así como del permiso de los vecinos para servidumbre de paso, esperamos que la ejecución sean seis meses y a principios de agosto podamos disfrutar de una calle modernizada y los vecinos no sufran lo que sufrieron antes: que les entraba el agua cuando llovía hacia sus casas».

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