El campo de La Hoya y Turís está en jaque por la falta de agua

Como adelantó este periódico en su edición impresa, la sequía persiste, y sus efectos se agravan. En las últimas semanas son muchas las voces que han pedido ayuda para solucionar un problema que apunta a tragedia. En la comarca, el sector agrario actúa como uno de los grandes pilares de la economía de algunas de las poblaciones de La Hoya de Buñol-Chiva y Turís, de ahí que se mire al cielo esperando un milagro que alivie la asfixia.
La falta de agua repercutirá de forma considerable en la cosecha de este año y la siguiente. No en vano, está provocando que algunos cultivos que se encuentran en secano terminen por morir, y el resto subsistirá de manera agónica, bajando la producción de la cosecha y al mismo tiempo debilitándose la planta. Esto provocará en los árboles un agotamiento que se reflejará no sólo esta campaña, si no también la próxima.
Además de los cultivos de secano, la escasez de agua también está haciendo mella en los cultivos de regadío; aquí, la cosecha de fruta de verano ha estado marcada por los bajos calibres, ya que a pesar de la aportación de agua mediante el riego no se ha podido garantizar un tamaño aceptable.
Este clima tan seco se está dejando notar en los cítricos que también están sufriendo este estrés hídrico. En estos momentos, el naranjo está en una de las épocas más vulnerable, ya que se encuentran en plena «esporgà».
La falta de lluvia ha endurecido los árboles y en algunos casos el cuajado de los frutos no está siendo bueno, principalmente en las variedades más tempranas de clementinas.
La vid, uno de los cultivos principales de la comarca, será posiblemente el que más sufra esta larga sequía. La producción para esta próxima vendimia estará muy por debajo de años anteriores, según las estimaciones de algunas bodegas.
Al margen de la baja producción que este año tendrán las viñas, los agricultores están quitando carga de trabajo a las vides para lograr que sobrevivan a esta dura etapa.

Los pozos se agotan
La sequía también está mermando de forma importante las reservas de los pozos, lo que ha obligado a plantear restricciones en el consumo. Desde hace un año las cantidades de agua recogidas por los pluviómetros son escasas, por lo que los agricultores han tenido que realizar más riegos de los habituales.
El mayor consumo de agua se suma la falta de lluvia que ayude a recuperar los acuíferos, por lo que los manantiales se van agotando.
Así las cosas, desde hace unos día son muchos los pozos y asociaciones de regantes han fijado un «cupo de agua» por hanegadas. En algunos casos, el agua que dispondrán los agricultores será claramente insuficiente.

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