El Hospital de Manises ofrece consejos a los docentes para cuidar su voz y evitar problemas 

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Especialistas del Hospital de Manises han elaborado un catálogo con algunos consejos para cuidar la voz

Se debe prescindir de elementos irritantes para la garganta como la tiza

Se aconseja no recurrir a caramelos de menta, mentol o eucalipto que resecan mucho la garganta 

En la mayoría de los casos no somos conscientes de que la voz tiene una capacidad limitada de uso y de que hablar mucho, mal, gritar o fumar, entre muchas otras cosas, pueden hacer que suframos alguna patología. Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Otorrinolaringología sobre Patologías de la Voz, los maestros y profesores son el sector más vulnerable y, por lo tanto, uno de los que más trastornos sufren y más acuden a los especialistas médicos de la voz. 

Por ello, en este mes, con el inicio del curso escolar, muchos profesores temen cómo afrontar las numerosas clases en las que tienen que conseguir ser escuchados, sin quedarse sin voz en el intento. Los profesionales de la Unidad de Voz del Hospital de Manises han preparado un decálogo con algunos consejos para que, tanto los maestros como el resto de la población, puedan seguirlos y evitar así la mayoría de los problemas que se producen en nuestra voz.

  1. No hablar en ambientes ruidosos. Lo ideal es que el ambiente en clase sea lo menos ruidoso posible, pero, en el caso de que sea inevitable, se deben buscar otras soluciones. La doctora María Virginia Barrios, miembro de la Unidad de Voz del Hospital de Manises, propone por ejemplo, “articular más de lo habitual, hablar claro y lento y así se evita repetir. En cualquier caso, no se debería hablar en un ambiente donde se superen los 85 dBs”.
  1. No fumar. El tabaco es un factor irritante para la laringe. El humo del tabaco reseca las cuerdas vocales lo que produce una inflamación de las mismas. Esta inflamación no permite que las cuerdas vocales se junten correctamente y esto hace que cada vez se irriten más. “El humo pasa entre las cuerdas vocales y predispone para que aparezcan lesiones como edemas o pólipos. Además, es la principal causa de cáncer de laringe”, aclara la doctora Barrios.
  1. No chillar ni hablar gritando puesto que es un comportamiento de esfuerzo vocal. La doctora del Hospital de Manises explica que “sobre todo las personas que utilizan mucho la voz en el día a día, como los profesores, deben acomodar su uso a sus posibilidades reales para evitar esas situaciones”.  
  1. No hablar en exceso porque es un comportamiento de abuso vocal. Es cierto que en muchas ocasiones es inevitable ya que el docente debe dar muchas horas de clase seguidas. Sin embargo, es bueno tener unos dos o tres periodos de descanso de 15-20 minutos al día o limitar las llamadas telefónicas los días de trabajo. En general, se debe intentar no hablar más de cuatro horas seguidas, aunque en muchos casos sea misión imposible. Al igual que todos los demás músculos de la economía corporal, las cuerdas vocales son músculos que hay que entrenar y calentar para usarlas. Igualmente, al final de su uso profesional hay que realizar ejercicios para estirarlas y relajarlas.
  1. Hidratarse correctamente. Los especialistas de la Unidad de Voz del Hospital de Manises advierten que “los profesores, debido al gran esfuerzo vocal que desempeñan, deben intentar beber más de dos litros de agua diarios para que la mucosa que recubre a las cuerdas vocales esté bien hidratada”. Por ejemplo, se pueden usar trucos para hacer como beber siempre que comamos o tener una botella a mano todo el día. “Además, al contrario de lo que se piensa, los caramelos de menta, mentol o eucalipto resecan muchos más la garganta, por lo que se deben evitar siempre que se pueda, ya que su efecto es totalmente contraproducente”, explica la doctora Barrios. 
  1. Descansar de forma adecuada. La fatiga corporal se refleja en la voz. Los docentes tienen que ser conscientes de que descansar es fundamental para obtener el máximo rendimiento de la voz. Se deben dormir al menos entre siete u ocho horas e ir descansado los días que se deba usar la voz. 
  1. Respirar bien antes de hablar. Se debe intentar respirar bien para hablar e intentar no hacerlo con el aire residual que nos queda, ya que esto provocará sensación de ahogo y supone un comportamiento de esfuerzo. Es recomendable conocer las distintas técnicas de respiración para reducir esfuerzos.
  1. Evitar irritantes como el humo o el polvo. En este sentido, un elemento altamente nocivo para los profesores es la tiza. Aunque se ha utilizado desde hace años para la docencia, lo cierto es que es muy irritante para la garganta. Por ello es bueno que los profesores intenten usarla lo menos posible y que, si lo hacen, borren la pizarra con un trapo húmedo en vez de un borrador, por ejemplo. De esta forma se puede evitar que el polvillo que desprende sea inhalado. 
  1. No carraspear. El carraspeo supone un esfuerzo para las cuerdas vocales ya que es un movimiento fuerte y violento. Para poder evitarlo se puede tragar saliva o beber pequeños sorbos de agua. 
  1. Realizar controles periódicos de la voz. La doctora Barrios, explica que, “todos los profesionales que usen la voz para su trabajo deben ir de forma periódica al otorrinolaringólogo, foniatra o logopeda. De esta forma podrán mejorar sus capacidades vocales y someterse a un tratamiento en el caso de que detecten que una disfonía se mantiene más de 15 días sin que se deba a un catarro”. 

Circuito rápido para profesionales de la voz

Las patologías relacionadas con la voz suponen una gran incomodidad para las personas que las padecen y es motivo de bajas laborales. El Hospital de Manises dispone de un Circuito Rápido integrada en la Unidad de Voz para profesionales que trabajan con la voz como maestros, músicos y periodistas con el objetivo de diagnosticar lo más pronto posible los síntomas y patologías que puedan tener y que les dificulta su labor diaria. 

Formada por médicos otorrinolaringólogos, rehabilitadores o logopedas, este circuito mejora la calidad y rapidez de la atención a este tipo de pacientes, evitándole numerosas consultas al médico de familia o la prolongación de las bajas laborales que pueden ocasionar.

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