Como adelantó este semanario en su edición en papel, el Partido Popular de Buñol ha pedido al equipo de gobierno local (EU, PSOE e IAB) que sea «consecuente con la situación actual que están viviendo los ciudadanos y deje de proponer aumentos de tasas para mantener determinados servicios como el conservatorio, el autobús municipal, la Escuela Popular o la EPI, entre otros, a los que se les puede buscar alternativas de financiación sin gravar a los ciudadanos».
Para los populares, la actual coyuntura exige «que los políticos estén a la altura de las circunstancias», de ahí que se haya lanzado nuevamente la propuesta de reducción del 50% de los sueldos de todos los representantes políticos, «una decisión que permitiría recaudar alrededor de 50.000 euros, cifra muy superior a los 25.000 que, según el alcalde, se pretendía recaudar con la subida de las tasas».
«Es necesario que los ciudadanos sepan que la paralización de la modificación de las Ordenanzas Fiscales implica que los ciudadanos van a seguir pagando lo mismo que este año pasado por determinados servicios, algo que no hubiese sido así de haberse aprobado la propuesta del tripartito. Lo que para los vecinos supone un esfuerzo más en la mochila de gastos, para el consistorio es una cifra insignificante, por lo que consideramos que era necesario apostar por otras soluciones para recaudar dinero y por eso hemos rechazado la modificación al alza propuesta por el gobierno local».
«El gobierno local ha intentado imponer un bono del autobús para los jubilados 40 veces más caro que el actual sin considerar la renta que cobran y reduciendo el número de viajes de 30 a 15. Además, también se quería aumentar la tasa de la Escuela Popular un 45% en relación a lo que se paga en 2012 y respecto del conservatorio planteaban una subida del 50% en relación a lo que se pagaba en el año 2007», han afirmado.
Las medidas planteadas por el tripartito son consideradas por el PP buñolense como «la prueba más palpable de que el gobierno municipal se encuentra a la deriva y sin rumbo tratando de hacer pagar a los ciudadanos de Buñol su incapacidad de gestión, sus improvisaciones y sus contradicciones constantes como en la cuestión de la tasa para cobrar entrada en la Tomatina, un tema en el que los integrantes del tripartito no están ni siquiera de acuerdo y en el que se echa de menos un estudio riguroso de cómo implantarlo y el coste que ello realmente supondría».
«Porque además bien podría estar detrás de esta medida otra privatización más encubierta por parte del tripartito, como ya hicieron con la zona de acampada del Planell este verano cediéndola discrecionalmente a afines a su partido para su explotación».
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