
Muy difícil era el partido de vuelta en Mestalla teniendo en cuenta que el Valencia perdió en Basilea por 3-0. Todo se apelaba a la épica y no todos creían en el milagro.
Mestalla se iba a llenar para ayudar al equipo, y el equipo tardó pero respondió. Sabían que necesitaban al menos 3 goles y no encajar para poder soñar al menos con forzar la prórroga y ponerle el miedo en el cuerpo a los suizos, y tanto fue así que los visitantes no querían conceder ocasiones y eligieron cerrarse atrás sin correr riesgos al menos la primera parte, donde el Valencia no terminaba de encontrar espacios que le permitieran «abrir la lata».
Pero, a base de constancia y esfuerzo, los de Pizzi vieron puerta a punto de entrar en la recta final del primera período, concretamente en el 38, Paco Alcácer marca el primer gol del partido, un jarro de agua fría para los visitantes ya que a partir de ese momento iban a empezar a plantearse las cosas, o salir para hacer el gol definitivo, o cerrarse y arriesgarse a que el Valencia se animase y lo acabasen pagando, hasta que en el 42′, Vargas ponía el 2-0, Mestalla creía, y el equipo contagiado por la afición, también. El Basilea tenía miedo a encajar el 3º. Al final al descanso con 2-0 al marcador y con una segunda parte intensa por delante.
La segunda mitad, el Valencia iba a salir algo dormido, el Basilea empezaría a controlar la posesión del balón, tanto fue así que parecía alejarse el 3-0, no terminaba el Valencia de desequilibrar, hacer ocasiones claras y ver portería, y cuando lo hacía, o bien Sommer-portero del Basilea- o bien la defensa, terminaban frustrando las ocasiones locales.
Hasta que en el minuto 70, Paco Alcácer iba a conseguir poner el 3-0 en el marcador, ahora sí, el partido estaba empatado en el global, faltaba el gol que siese el pase a las «semis», pues este a pesar del asedio de los de Pizzi, no llegaba, el partido iba a ir a la prórroga, con el 3-0 al marcador.
Ahora sí, el Valencia iba a salir a tener ocasiones y cerrar el partido, no podía fallar, y a base de ocasiones y «embotellar» al Basilea, Alcácer ponía el 4-0 en el partido (hat-trick en cuenta propia) para que los de Pizzi, ahora sí, pudieran verlo todo mas claro. Fueron pasando los minutos, se acercaba ya la segunda parte de la prórroga, el partido ya estaba-técnicamente- decidido, pero no, el Valencia quería cerrarlo completamente porque el partido se lo permitía y para no sufrir un revés y mandarlo todo «al garete», y en el minuto 118, Bernat, ponía el 5-0, estaban a solo 3 minutos (2 más añadido) de pasar a las semifinales, el Valencia estaba logrando la épica, y junto con la afición en Mestalla, el milagro se obró y consiguieron remontar y cerrar la eliminatoria colocando al Valencia en las semifinales de la Europa League.

Sé el primero en comentar