La exposición «Las boticas de medicinas de Requena de 1545» se exhibe en el vigésimo tercer Congreso Nacional de Farmacéuticos

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En el marco del vigésimo tercer Congreso Nacional de Farmacéuticos que se celebra en el palacio de Congresos de Valencia del 7 al 9 de febrero, el M.I. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia ha instalado un museo en torno a la ciencia farmacéutica valenciana denominado «Valentia Ars Pharmaceutica», reservando un espacio principal a la exposición «Recreando una botica de medeçinas de Requena en 1545». En el Congreso está previsto una participación de 1.800 farmacéuticos de toda España.

La parte requenense de la exposición general del Colegio Oficial de Farmacéuticos está comisariada por Fernando Moya Muñoz y el Archivo Municipal de Requena junto con miembros del Colegio Oficial de Farmacéuticos. La exposición surgió a partir de un expediente de una visita de inspección a las boticas de Requena en 1545. Se trata de un documento muy singular de catorce páginas en el que el médico Cristóbal listó los elementos simples, compuestos, ungüentos, emplastos, aceites, estomáticos, píldoras, conservas, pólvoras, resinas y gomas que estaban presentes en las tres boticas de la época: la de Lorenzo de Ahumada, la de Alonso Calvo y la de Juan Navarro Sacedo. Las actas capitulares del Concejo de Requena documentan el celo del ayuntamiento porque las boticas de Requena estuvieran bien abastecidas. En aquella época, era el Concejo quien regulaba e intervenía en los aspectos sanitarios y se esforzaba por conseguir y fidelizar para la población a médicos, boticarios y cirujanos. 

Para la exposición, Fernado Moya, presidente del Centro de Estudios Requenenses y cronista oficial de Fuenterrobles, recolectó durante un año casi todos los elementos simples de las boticas de Requena que se documentan en el expediente de 1545. 

En el apartado de minerales destaca el alumbre, azufre, bolo arménico, sulfato de cobre, cristal o lapis specularis, cobre, esmeraldas, hematites, magnetita, sal gema, tierra sellada, zafiros, lapislázuli, rubíes, topacios o granates.

Llaman la atención las sustancias de origen animal como el aceite de alacranes, hueso y cabeza de ciervo, castor, almizcle, coral rojo y blanco, perlas, aljófar, rasura de marfil, miel, grasa de gallina y de cerdo y cera blanca.

Gomas y resinas presentes en las boticas de Requena eran la almáciga, el incienso, estoraque, opopónaco, mirra, sangre de Dragón, opio, resina de pino, elemi, goma arábiga, colofonia y ámbar. 

Son muchas las plantas presentes acorde con la farmacopea de la época. Entre muchas otras, el lirio, muérdago, cidra, anís, hinojo, eneldo, laurel, mirto, ciprés, cubeba, rosas, violetas, manzanilla, cantueso, mejorana, camedrio, salvia, menta, ajenjo, hierbabuena, membrillos, ruda, culantrillo, fumaria, sauco, almendras, azafrán, ruibarbo, mirabolanos, pimienta, nuez moscada, macis, jengibre, regaliz, canela, alcanfor, álamo negro, cardamomo, beleño, zumaque, valeriana y un largo etcétera.

Muchos de estos simples se han encontrado en la misma comarca. Otros eran de origen foráneo y hasta exótico y entraban por la aduana de Requena donde se ha documentado el paso de ruibarbo, acíbar, coral molido, goma arábiga, alcanfor, ungüento de alabastro, incienso, armoniaco, almoxate, azogue o diacitrón. En 1545, la farmacopea europea aún no utilizaba productos de América, algo que empezará a ocurrir a finales del siglo XVI.

La exposición ha suscitado el interés tanto de la ciudadanía común como la de los farmacéuticos, historiadores y especialistas por lo que se considera cumplido el objetivo inicial de difusión. Hasta ahora se ha expuesto en el Archivo Municipal de Requena, Casa de la Cultura de Requena, sede del M.I. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia y en el Palacio de Congresos de Valencia.

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