Las escopetas siguen en silencio en los términos de La Hoya afectados por el incendio forestal de junio de 2012

En plena temporada de caza en la comarca, quienes gustan de esta actividad siguen echando de menos poder ejercerla en los términos municipales de Dos Aguas, Turís, Yátova, Macastre y Millares, poblaciones gravemente afectadas por el incendio forestal acontecido en junio de 2012. Como se recoge en el Decreto del Consell fechado el 6 de julio del pasado año, una de las prioridades tras el grave siniestro es tanto la recuperación de la flora como la cinegética. En este último apartado, desde la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana se ha explicado que son dos los años de paréntesis establecidos por ley que impiden a los cazadores disparar en los términos quemados, por lo que no será hasta la temporada que viene cuando se recupere esta práctica en todos ellos.
Como se recoge en el Protocolo de actuación post incendio en materia de gestión de espacios cinegéticos al que ha tenido acceso este semanario, una vez evaluada la situación de partida, la restauración de la zona en relación con la fauna cinegética tiene varias etapas bien diferenciadas: a corto plazo, debe asegurarse que la fauna encuentre «áreas refugio», factor limitante por excelencia en las semanas y meses inmediatamente posteriores al incendio, así como asegurar el acceso a agua y alimentación. En la preparación, ejecución y seguimiento de los trabajos en esta fase deberá tenerse en cuenta que además de refugio, agua y alimento, la recolonización de los terrenos por parte de la fauna salvaje requerirá tranquilidad. Es por eso que deban minimizarse en la medida de lo posible las molestias e impactos.
Otras de las medidas a tomar, según marca el protocolo al que ha tenido acceso este semanario, pasa por la correcta señalización de los espacios cinegéticos. Debe tenerse en cuenta que tras el incendio son visibles algunas de las tablillas antes ocultas por la vegetación y que es más sencillo tener referencias de las unidades instaladas y las distancias entre ellas. La revisión y repaso de la señalización debe realizarse cuanto antes, ya que existe el deber de mantener el coto señalizado de forma permanente mientras mantenga tal condición, con independencia de que exista una suspensión temporal de la caza por efecto del incendio.
También se considera urgente tanto la recuperación como la creación de puntos de agua para los animales, unas zonas que deben mantenerse accesibles y despejadas durante los próximos años. Estas actuaciones (conservación de fuentes, pequeñas canalizaciones e instalación de bebederos integrados en el paisaje) no requieren autorización de la Administración por ser de pequeña entidad y estar reflejadas por lo general en los planes técnicos. No obstante, deben contar con el consentimiento del propietario de la parcela.
A lo expuesto se une la importancia de crear comederos en los que la población cinegética pueda alimentarse, así como puntos en los que puedan refugiarse contra las inclemencias meteorológicas o el ataque de otras especies. Estos refugios o meros escondites deben ubicarse preferentemente en las cercanías de las zonas más frecuentadas por la caza menor o de las zonas de alimentación o puntos de agua. Los caballones o linderos se deben colocar en zonas llanas, mientras que los majanos se ubicarán preferentemente en zonas con pendiente en las que no existan muros de piedra, terrenos fáciles de excavar, ni amontonamientos de piedras o cavidades.
La recuperación de cultivos abandonados, así como la siembra cinegética mediante la creación y mejora de cultivos y pastizales también es esencial. En general, siempre será mejor un mayor número de siembras cinegéticas de menor tamaño que la misma superficie en una única parcela, ya que de esta manera se fomenta un mayor mosaico de hábitats. En el artículo 25, el Patfor (Plan de Acción Territorial Forestal de la Comunitat Valenciana) se establece que los cultivos agrícolas con finalidad cinegética, paisajística, de fomento de la biodiversidad o de protección de incendios, se consideran un uso o servicio forestal, por lo que aquellas parcelas en las que se realicen este tipo de siembras no pierden la condición de suelo forestal.
Esta medida beneficia a especies de caza mayor y menor, aunque en función de las especies sembradas, su superficie y la época se favorecerá más a unas que a otras especies.
La planificación cinegética post incendio respecto a especies como el jabalí debe asegurar el mantenimiento de las poblaciones en los niveles adecuados en atención a todos los intereses legítimos. Queda patente que incluso permitiendo la caza deportiva en los periodos de caza convencionales, se está produciendo un excesivo desarrollo demográfico, no siendo admisible por tanto, periodos de veda completa de la especie en zonas post incendio. Será necesario recurrir a planificaciones que incluyan la caza-control como herramienta de gestión de daños y riesgos.
En base a esta justificación, podrán autorizarse o mantenerse vigentes las autorizaciones ya concedidas para la realización de esperas nocturnas en siembras cinegéticas y cultivos cuando sean previsibles daños, o la realización de ganchos en manchas de vegetación no ardida o que se haya regenerado rápidamente dentro del perímetro del incendio. En todo caso, ha de recordarse que la caza del jabalí en las zonas colindantes a la zona incendiada no queda prohibida, siendo recomendable que los ganchos y batidas se intensifiquen en estas áreas, sobre todo si con las esperas dentro del perímetro del incendio no se consiguen los efectos deseados.
El control de la predación provocada por el zorro sobre las poblaciones de caza menor está motivado cuando sea necesario «para prevenir perjuicios importantes a la fauna, ya sea tanto cinegética como no» y «no hubiera otra solución satisfactoria».
No hay que olvidar, como se recoge en el Protocolo, que lo importante es la continuidad a largo plazo de las acciones, no siendo necesario acción de choque alguna para control de zorros (ya posiblemente mermados por el propio incendio y la falta de refugio); lo apropiado es mantener un esfuerzo constante y escaso de trampeo que permita monitorizar la tendencia de las poblaciones de zorros, para que en su momento y en su caso pueda decidirse una acción más intensa. Estos controles de baja intensidad pueden acelerar la recuperación de las poblaciones cinegéticas especialmente en la colindancia entre zonas quemadas y no quemadas.

Adiestramiento de perros
En cuanto a la zona de adiestramiento de perros, en el caso de que ésta haya sido afectada por el incendio, se podrá trasladar previa autorización de la Dirección Territorial correspondiente. La nueva ubicación deberá ser una zona de tamaño reducido en un área agrícola o en un área forestal no afectada por el incendio que no tenga especial interés para la recuperación de las poblaciones cinegéticas.
Tras las primeras medidas llevadas a cabo desde los primeros días hasta el primer año, con el objeto de garantizar el crecimiento y recuperación de los niveles normales de las poblaciones cinegéticas, se deben emprender medidas orientadas a mejorar y diversificar el hábitat. En este sentido, pueden incluso plantearse actuaciones de fortalecimiento y reintroducción de poblaciones cinegéticas en aquellos casos en los que exista dificultad para la recuperación natural de alguna especie. Entre estas actuaciones, sin lugar a dudas, se incluirá el mantenimiento de las acciones e infraestructuras puestas en marcha en la fase anterior, es decir, durante el primer año.
Los trabajos a realizar en cuanto a mejora y diversificación de hábitats pueden ser muy diferentes en función del estado de la vegetación previo al incendio. Además, es muy frecuente que en un mismo coto o monte se den un gran número de supuestos. Eso exige que los titulares de los cotos, antes de actuar se asesoren debidamente, pues lo importante no es sólo decidir qué hacer sino cuándo, cómo y dónde, programando las actuaciones de la manera debida en pos de una mayor rentabilidad de las inversiones a realizar.
Entre las acciones que se marcan como necesarias a medio-largo plazo en un entorno afectado por el fuego aparecen los desbroces selectivos de matorral hiperdenso, las plantaciones forestales, la introducción de especies arbustivas rebrotadoras de fruto carnoso, la recuperación de formaciones vegetales de interés, poda y resalveo de especies arbóreas rebrotadoras y el fortalecimiento de las poblaciones cinegéticas si no se ha producido una buena recuperación natural.

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