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El Valencia CF vive uno de los momentos más delicados de su historia. El club, símbolo de una ciudad y de una afición apasionada, se ha visto atrapado bajo una gestión que prioriza los intereses del máximo accionista por encima del sentimiento valencianista. Cada euro gastado en entradas y cada asiento ocupado en Mestalla refuerza el control de quien ha convertido nuestro escudo en un negocio, y no en un orgullo.
No ir a Mestalla no es abandonar al equipo, es una forma de defenderlo. Es mandar un mensaje claro y potente: sin la afición, el club no tiene alma ni valor. Solo así se puede forzar un cambio real, que el máximo accionista entienda que su tiempo ha terminado y que el Valencia necesita volver a manos de quienes lo sienten de verdad.
Vaciar Mestalla es llenar de esperanza el futuro del Valencia CF.
Por dignidad. Por identidad. Por el club que amamos.
MestallaVacio #ValenciaLibre

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