Opinión: «De robos y ascensos», por José Larrazábal

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Actuación calamitosa de un árbitro, sin duda bien aleccionado, que en sólo dos acciones, una tarjeta amarilla, prescindible, en el minuto 57, y un gol anulado por falta inexistente, en el minuto 122, se cargó el ascenso del CD Buñol. No necesitó más.
No sabemos qué hubiera ocurrido en los penaltis pero la clara injusticia cometida por un árbitro canalla, rastrero y bien aleccionado, bien merece una protesta clara, seria, y contundente del CD Buñol.
Pero la cruda realidad es que «es lo que hay» y nada ni nadie lo va a cambiar. Sólo queda volver el año que viene para ganar.
Será a la tercera
Fuerza Buñol.

El poder federativo tampoco se libra, como suele pasar en otros ámbitos, de la corrupción.
Puede que lo que nos han quitado hoy nos lo devuelvan mañana, o no.
Veremos el próximo año.
Ha sido tan elocuente lo sucedido que quizá, llegado el caso, tomen nota.
Veremos.
Vamos Buñol.
Con más fuerza que nunca.

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