Riba-roja explica los vínculos de la villa con la cultura del agua por medio de visitas guiadas a los monumentos históricos

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Turismo pone en marcha un programa para conocer mejor la historia local

El Ayuntamiento de Ribarroja del Turia ha puesto en marcha este verano una serie de visitas guiadas para conocer con más detalle los vínculos que mantiene la ciudad con la cultura del agua con una serie de visitas guiadas por los cinco monumentos que hoy día aún se conservan. El programa diseñado por la Concejalía de Turismo sigue toda la normativa legal adaptada al Covidien-19 para evitar los contagios entre los participantes.

La ciudad mantiene una relación estrecha con el río Turia que bordea la parte norte del término municipal hasta desembocar en la huerta valenciana y que, a lo largo de los siglos, ha servido como rasgo identificador y motor económico y social. Testigo de un pasado cercano, el río es un eje vertebrador para la gente de Ribarroja que ven el reflejo de la prosperidad para muchas familias que han hecho de la agricultura su forma de vida.

El programa diseñado por el Ayuntamiento de Ribarroja recoge una cuidada visita por los monumentos que son fruto del pasado ligado al agua y que, a pesar del paso de los años, se pueden observar gracias a las tareas de restauración y mejora a que han sido sometidos desde hace tiempo. En ese caso encontraríamos una visita al Puente Viejo, el asilo del Convento de la Sagrada Familia, la cisterna, el molino y la casa del Moliner y, finalmente, el Lavadero.

La historia de Ribarroja es sinónimo del paso de diversas civilizaciones que han pasado por dejar una huella que a día de hoy se pueden disfrutar en varias comarcas de su término municipal, con una especial atención a los visigodos que en hicieron de la ciudad un de sus ejes de actividad comercial y económica por su proximidad a la zona de Valencia, centro de salida y llegada de los barcos por la mediterránea.

Los asentamientos íberos, en forma de restos perdurables en la actualidad, junto a las villas rústicas romanas y los acueductos que esparcidos por determinadas partidas de Ribarroja son el síntoma más adecuado que la localidad ha hecho del agua del elemento de unión entre las diversas culturas a la vez que han servido para que años tras años se pudieran no sólo consolidar como municipio líder valenciano sino fortalecer sus nexos de unión con otras localidades mediante los hallazgos históricos que comparten.

En ese contexto, el Puente Viejo es uno de los monumentos de visita obligada para probar ese chorreo de historia local por el que pasaban a la antigüedad, los cuando tenemos datos que se remontan hasta el 1401. Actualmente en desuso por el peligro que supone el tránsito de los peatones, fue la riada de 1957 la que lo dañó. En 1967 fue sustituido por uno nuevo que sirve para cruzar el paso del río Turia.

En el mismo caso tenemos la cisterna por donde transcurría el agua subterránea almacenada y con una capacidad de 500.000 litros, gracias a sus 25 metros de profundidad, fruto de sus 5 metros de ancho por 5 de alto. El Llavador rehabilitado estudia los usos que tuvo para sus habitantes durante años hasta que a finales de la década de los cincuenta dejó de ser utilizado. Los elementos que se ven son todos, punto por punto, originales de la época en que fue su construido.

Finalmente, cabe mencionar el asilo del Convento de la Sagrada Familia junto a la capilla anexa la construcción se remonta al año 1834, dado al pueblo por el señor Fernando María Pastor Marqués y la señora Filomena Garelly. La guinda de la visita guiada la forma el Molino y la Casa del Molinero, de los años 1.401 y 1611, con un sistema hidráulico instalado a finales del siglo XIX y que fue utilizado hasta los 1970. El ayuntamiento lo compró el año 1998.

El alcalde de Ribarroja del Turia, Robert Raga, ha destacado «el enorme patrimonio que tenemos en la localidad que son los fruto del paso de las diversas civilizaciones que han pasado por dejarnos un pozo de sabiduría y una huella que nos sirve para adentrarnos en la forma de vivir y comportarse los habitantes en cada una desde las épocas; la ruta del agua es el fiel reflejo de ese pasado que nos hace sentirnos orgullosos de nuestro origen «.

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