
COmo se ha explicado desde la PAHC, Fausto y Fátima «son una pareja ecuatoriana que vino a España a buscar aquello que les faltaba en su país y que ahora falta en el nuestro: trabajo. Un camino que desgraciadamente emprenden cada día más nuestros jóvenes, aunque en sentido contrario. Hace 3 años perdieron sus trabajos y no pudieron seguir pagando su hipoteca. La entidad que se la concedió, solo esperó a 5 cuotas impagadas para exigirles el total del préstamo y ejecutar la hipoteca. Un año después llegó la subasta y el banco se apropió la vivienda, dejándoles a ambos con una deuda residual de 30.000 euros y la amenaza inminente del desahucio. La PAHC La Hoya de Buñol, hemos conseguido aplazar por dos veces el desahucio. Una vez en noviembre de 2012 y la última en octubre de 2013. Desde entonces hemos tratado de negociar con BBVA la condonación de la deuda pendiente y el alquiler social para que Fausto y Fátima puedan seguir viviendo en la casa que estuvieron pagando durante 5 años y no se queden literalmente en la calle. Por 3 veces hemos tenido la negativa del banco. La última negativa vino acompañada de un intento de soborno, a través de un contrato de esclavitud que le ofrecía la empresa ADECCO por el que se les daba una “ayuda” mensual de 400E durante 2 años, a cambio de que entregaran las llaves amistosamente y abandonaran la vivienda, claro está, quedándosele la deuda de 30.000 euros pendiente de por vida».
«También hemos trabajado, y seguimos trabajando en la vía judicial para conseguir que la juez que instruye su caso, actúe de oficio y resuelva a favor de Fausto y Fátima todas las irregularidades y cláusulas abusivas que figuran en el contrato hipotecario y que han derivado en un proceso de ejecución y subasta de la vivienda a todas luces ilegal, que debería declararse nulo. No obstante, tememos que en breve pueda llegar la 3ª notificación de desahucio y que en esta ocasión sea inevitable el drama de verse privados de un hogar y de un techo bajo el que vivir. Por ello nos encontramos hoy aquí, para decirle a BBVA que no nos vamos a rendir, no vamos a consentir que Fausto y Fátima arrastren una deuda de por vida y se queden sin alternativa habitacional. Tienen el derecho de poder empezar de nuevo», afirman.

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