La II Feria de Medio Ambiente de Cheste llena el Parque de La Lomiquia con talleres, puestos y música en directo

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El parque de la Lomiquia durante el pasado fin de semana ha albergado la II Feria de Medio Ambiente de Cheste, que ha contado con 23 stands con propuestas de concienciación ambiental a través de pequeños proyectos de Cheste y la comarca, de Valencia e incluso de Andalucía, que han ofrecido productos artesanos respetuosos con el entorno, información sobre diferentes iniciativas medioambientales y talleres y actividades de educación ambiental. 

Además, durante los tres días el público asistente ha disfrutado de música en directo en todas las franjas horarias, de una tirolina para niños y niñas y, paralelamente, se ha celebrado el congreso de cactus de la Asociación de Cactus y Suculentas en el ágora del parque. 

La concejalía de Medio Ambiente, organizadora del evento, también instaló su propio puesto, dando talleres para familias sobre bombas de semillas y fauna ibérica y ofreciendo merchadising sostenible. Por su parte, la mancomunidad participó con otro stand con educadores y educadoras ambientales centrado en la concienciación sobre la correcta separación de residuos, especialmente de la fracción orgánica.

“Con esta iniciativa pretendemos que cualquiera que venga se pueda inspirar para adquirir hábitos más respetuosos con nuestro entorno en su día a día, como la compra a granel de productos sostenibles, la gestión responsable de recursos para reducir el impacto en el Medio Ambiente o el acercamiento a las actividades deportivas en sintonía con el entorno”, explicaba el concejal de Medio Ambiente, David Pujals.

En esta ocasión la feria se ha unido a las celebraciones del día Internacional de la Biodiversidad, centrando la acción educativa en este ámbito. En este sentido se instaló una pancarta de gran formato en la que la gente escribió mensajes relacionados con la conservación y se instalaron carteles explicativos para poner en valor la importancia de la biodiversidad, sensibilizando sobre su actual pérdida acelerada.

“Esta feria lleva mucho trabajo detrás, desde enero estamos contactando con los puestos que participaron el año pasado e intentando sumar nuevos proyectos; hemos duplicado los puestos, organizado más talleres, contratado una tirolina a cargo de una empresa especializada y hemos conseguido que la mancomunidad forme parte del proyecto; también hemos intentado dar más visibilidad a la feria en redes sociales creando un photocall artesanal para que la gente comparta sus fotos”, explicaba la técnica de Medio Ambiente municipal, Sandra Fraile.

El domingo, la feria albergó la entrega de premios del II certamen de fotografía Cheste Verde, que además de otorgar el trofeo correspondiente a cada uno de los premiados y premiadas, consistente en un bonsái, tuvo una mención especial para el Centro de Educación Especial Virgen de La Esperanza, que agradeció su implicación en la iniciativa con una emotiva carta que explicaba lo que significan las actividades de Educación Ambiental para el alumnado. El centro presentó una serie de fotografías relacionadas con las abejas para poner en valor su importancia para la conservación de la biodiversidad. Todas las fotografías estuvieron expuestas durante la celebración de la feria.

“Agradezco a la gente el éxito de asistencia, a los responsables de los stands su participación, a los grupos de música, a los técnicos y técnicas municipales y a las empresas su aportación, ya que entre todos y todas han hecho posible que este feria se celebre por segunda vez, llegando más lejos”, apuntaba Pujals.

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